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Los príncipes destronados

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La llegada de un nuevo hermano resulta una situación estresante para cualquier niño, que puede vivir este acontecimiento con ansiedad, tristeza e incluso sensación de abandono. En este contexto es cuando podrían aparecer los celos infantiles, que pueden surgir cuando el niño siente falta de atención a sus necesidades emocionales tras el nacimiento de su hermano/a. Para que aparezcan, debe haberse establecido el apego hacia la figura materna. Esto suele ocurrir entre los 12 y los 24 meses de edad. Es importante tener en cuenta que los celos son una conducta evolutivamente normal y adaptativa. 

Como reconocer los celos infantiles

Su máxima manifestación se produce entre los 2 y los 4 años de edad que es cuando el niño aún es dependiente de la figura materna y el vínculo se altera más fácilmente.   

Si el niño está acostumbrado a recibir rápidamente la atención de los padres, tendrá mayores dificultades para tolerar la espera que se produce al tener que atender a otra criatura y se incrementará la baja tolerancia a la frustración.

Como se manifiestan

Puede manifestarse de diferentes formas, pero principalmente se observan algunas de las siguientes conductas:

  • Desobediencia
  • Mayor retraimiento o indiferencia
  • Regresión en algún hito del desarrollo
  • Alteración del sueño y hábitos alimentarios
  • Llanto excesivo
  • Búsqueda de atención
  • Somatizaciones
  • Aumento de la demanda hacia los progenitores

Como tratarlos

Como se ha comentado anteriormente la aparición de los celos es algo saludable y adaptativo. El objetivo es que el niño aprenda a compartir la atención de sus padres con su hermano y  que los padres puedan prestar atención a sus necesidades emocionales atendiendo a las características de cada hijo.

Educar en la igualdad puede fomentar los celos.  Es decir, es importante dar las mismas oportunidades a los hijos, pero la educación no tiene porque ser igual puesto que cada niño tiene sus necesidades y características diferenciales. De todas formas, la gran mayoría de los niños muestra algún grado de celos ante el nacimiento de un hermano y debemos normalizar ciertas conductas.

Cómo prevenirlos

  • La diferencia de nacimiento y que los hermanos se lleven entre dos y tres años como mínimo ayuda a prevenirlo, ya que, el hermano mayor tendrá un desarrollo cognitivo y emocional suficiente para entender mejor la situación.
  • Anticipar el cambio de habitación para evitar que se asocia el cambio con la llegada del hermanito y se sienta desplazado.
  • Procurar mantener las mismas rutinas y hábitos del niño tras el nacimiento de su hermano.
  • Dedicar tiempo de calidad con el hermano mayor, escucharle y satisfacer sus necesidades emocionales. Enseñarles a compartir, esperar el turno, etc. Utilizar actividades lúdicas que supongan la interacción y la cooperación.
  • Encontrar un modo saludable de diferencia a los hermanos mostrándole al hermano mayor la variedad de experiencias que por su edad puede experimentar en relación al hermano pequeño.

Raquel Bello Porcel 
Nº Col. 25124
Psicóloga general Sanitaria
Especialista en Infanto- Juvenil


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Cuando cambia el tiempo

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Con la llegada de la primavera o la mejora de tiempo, nuestro cuerpo se tiene que adaptar a las nuevas condiciones ambientales que esta estación trae consigo misma. Las fluctuaciones en la temperatura que se dan, así como el aumento de la intensidad de la luz pueden provocar episodios de desestabilización del estado del ánimo y una sensación de menor energía, conocidos con el nombre de astenia primaveral, que suele afectar aproximadamente a un 10% de la población adulta. Nuestro cuerpo viene de estar adaptado a las características típicas del invierno y a partir de ahora se ha de acostumbrar a un mayor consumo de energía, ya que al tener más horas de luz esto nos permite el desarrollar mayor número de actividades. 

El término astenia hace referencia a una sensación de agotamiento físico y mental constante, originado por la falta de energía física, que no remite tras unas horas de descanso. Se acompaña de falta de energía y motivación, fatiga, somnolencia diurna, irritabilidad, alteraciones en los patrones del sueño y de la alimentación, fallos en la atención y concentración, enlentecimiento motor y labilidad emocional. A veces puede coexistir con otros síntomas depresivos, pero no se debe confundir con una depresión, ya que esta condición no cumple categoría de diagnóstico. Las fluctuaciones en el estado del ánimo y en el nivel de energía son transitorias y trascurridos unos días, entre dos y tres semanas, el tiempo necesario para que nuestro cuerpo se adapte al nuevo uso horario y  a las horas de luz, la sintomatología remite. 

Las causas que originan esa sensación de agotamiento físico y mental no están claras. Se ha postulado que la exposición a más horas de sol, así como las oscilaciones de la temperatura producen alteraciones en los niveles en sangre de algunos neurotransmisores que están implicados en la regulación del estado del ánimo y del bienestar/felicidad, como son la serotonina y las endorfinas. La sensación de cansancio, debilidad y somnolencia pueden deberse a que la mayor exposición a la luz natural aumenta la liberación de melatonina y a que el aumento de temperatura produce una reducción de la presión sanguínea, implicando mayores consumos de energía.

Para intentar que la astenia primaveral nos afecte lo menos posible es muy importante seguir con un ritmo de vida equilibrado y organizado. Mantener una dieta equilibrada y un patrón de sueño organizado, hidratarse, realizar actividad física, evitar el consumo de sustancias tóxicas y de bebidas estimulantes. Si a pesar de seguir todas estas indicaciones persisten estos síntomas no dudes en contactar con los especialistas en salud mental de PsicoSabadell

Tamara Garrido
Nº Colegiado: 23711


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En otoño me deprimo ¿Por qué?

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De la mano de la conocida depresión postvacacional, y a medida que avanza el otoño y llega el invierno, los casos de personas con síntomas depresivos aumentan. La sensación de decaimiento, tristeza, irritabilidad, somnolencia, menor interés por las aficiones, y falta de energía, entre muchos otros, son característicos del llamado Trastorno Afectivo Estacional. El mismo se caracteriza por la presencia de sintomatología depresiva que aparece asociada de forma recurrente a una época especifica del año, en concreto, otoño e invierno y que suele desaparecer con la llegada del buen tiempo.

De los varios factores de riesgo, juega un importante papel la cantidad de luz a la que estamos expuestos durante los meses más fríos del año. Se sabe que la exposición lumínica favorece la producción de serotonina e inhibe la producción de melatonina, neurotransmisores relacionados con el bienestar y la regulación del sueño, respectivamente. La segregación de serotonina nos ayuda a sentirnos con más energía y vitalidad, y la melatonina es la encargada de regular los ritmos circadianos, aumentando por la noche y provocando el sueño, y disminuyendo por la mañana. En otoño e invierno, la menor exposición puede influir en los niveles de dichos transmisores y por lo tanto, propiciar la aparición del trastorno en aquellas personas con mayor propensión a sufrir sintomatología depresiva.

El trastorno afectivo estacional cuenta con un amplio porcentaje de recuperación y entre los tratamientos con mayor éxito se encuentran la fototerapia, la farmacoterapia y la psicoterapia.

La fototerapia consiste en exponer al paciente a una luz intensa, bajo ciertas medidas de seguridad y siguiendo ciertas pautas de frecuencia y duración de la exposición, influyendo así en la producción de los neurotransmisores antes citados.

Para los casos más severos, se recomienda iniciar el tratamiento farmacológico con antidepresivos.

La psicoterapia ayuda a identificar y modificar los pensamientos negativos y los comportamientos asociados, que mantienen los síntomas depresivos.

Todas las opciones de tratamiento hasta ahora mencionadas, deben ser siempre propuestas y estar bajo el seguimiento de un profesional.

Finalmente, os dejamos unos consejos para prevenir e incidir en la sintomatología en estadios iniciales del trastorno.

  • Aprovecha al máximo las horas de sol, manteniéndote activo/a y realizando actividades al aire libre.
  • Trabaja tu motivación. Plantéate metas a cumplir durante los meses de otoño e invierno que ayuden a demostrarte cual es tu potencial.
  • Aumenta los momentos felices. Busca actividades, en solitario y con personas queridas, que te hagan sentir bien.
  • Organízate. Planificar de forma anticipada tus horarios (diarios o semanales) te ayudará a sacar provecho de tus días, cumplir con tus objetivos y disponer de momentos de todo tipo, tanto para trabajar como para disfrutar.
  • Aprende a prevenir y solucionar los problemas. Para ello, entrena tu capacidad para identificar dichos problemas y listar las posibles soluciones para cada uno de ellos. Hazlo en momentos concretos del día y de forma relajada. Esto te permitirá ser más resolutivo/a y estar preparado en futuras ocasiones.
  • Cuídate. Ten cura de tu bienestar físico, siguiendo unas buenas pautas alimenticias y de descanso.

Desde PsicoSabadell esperamos que nuestros consejos os ayuden a hacer más llevaderos los meses más fríos del año. Aun así, si crees que necesitas ayuda profesional, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, y esteremos encantados de ayudarte a trabajar todos aquellos aspectos que están interfiriendo en tu vida personal y laboral.

Por:   Marta Farré
Nº Col. 23.251

 


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