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La autonomía en los niños

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Cuando se habla de autonomía se hace referencia a la capacidad del ser humano para desarrollar actividades y/o acciones donde éste sea el único agente que tiene el control sobre dichas acciones y, por lo tanto, es él quien las dirige de la manera que cree más oportuna.

La autonomía, no obstante, es un proceso que se va adquiriendo poco a poco desde que nacemos mediante la educación que recibimos. Por lo tanto, dependiendo del patrón educativo que ejerzan nuestros padres sobre nosotros, adquiriremos un tipo de autonomía u otro. Esto es, seremos más o menos dependiente en función de cómo nos hayamos ido educando.

Por qué es importante fomentar la autonomía

Es esencial ir adquiriendo autonomía desde la más tierna infancia por diversos motivos:

  • Resolución de problemas. Es importante que el niño aprenda a solucionar sus propios problemas de manera autónoma y sin la ayuda de un adulto. De esta manera se busca que nunca tengan que recurrir a la figura materna o paterna para que sean ellos quienes hagan el trabajo y les facilite la existencia.
  • Aprender a valerse por sí mismos. No existe mayor satisfacción que el saberse capaz de realizar determinadas acciones sin depender de otra persona. Esto hace aumentar la autoestima de toda persona que, a su vez, conlleva a un óptimo estado emocional, que sería la base para la estabilidad de cualquier ser humano.
  • Marcar límites. Los niños necesitan límites y necesitan que sus padres les indiquen esos límites y las consecuencias de traspasar dichos límites, los cuales les proporcionan tranquilidad en su desarrollo.

Qué pasa cuando esta autonomía es inexistente o está poco instaurada en el niño

Si siempre se hace los trabajos por el niño, si no se le deja que se enfrente a sus problemas por sí mismo y solucionarlos él solo, cuando este niño sea adulto no sabrá cómo superar situaciones de la vida cotidiana en las que es necesario actuar de manera rápida y ágil. En otras palabras, no estará preparado para una vida adulta saludable. No se pueden evitar los problemas futuros que tenga el niño cuando sea adulto, pero se le pueden proporcionar herramientas y se le puede entrenar para que no le cojan desprevenido y, por lo tanto, le sea más fácil superar cualquier obstáculo. María Montessori, gran pedagoga italiana del siglo XX, decía que cualquier ayuda innecesaria que se le proporcionara al niño sería un impedimento para su desarrollo.

Además, cuando un niño es dependiente de un adulto o poco autónomo llegará a la edad adulta con una serie de dificultades, entre ellas:

  • Niveles elevados de frustración. Acostumbrado a que siempre solucionen sus problemas, no tendrá las herramientas necesarias para enfrentarse por su cuenta a la vida adulta, lo que le provocará elevados niveles de frustración al no sentirse capaz de valerse por sí mismo.
  • Baja autoestimas. Al ser consciente de que depende de otros para realizar sus tareas diarias, el niño o adulto dependiente tendrá una baja autoestima.

Cómo favorecer la autonomía en los más pequeños

Para favorecer la autonomía del adulto es imprescindible que el adulto adopte el papel de guía en los aprendizajes del niño. Es decir, haciéndole saber que el adulto está con él y lo acompaña, pero dejándolo libre para que sea el propio niño el que desarrolla las capacidades necesarias para superar sus dificultades.

Un ejemplo muy básico sería, por ejemplo, el de un niño que de repente cae mientras está jugando feliz y tranquilo. ¿Qué pasa en ese momento? El adulto que está ahí, observando lo que hace el niño, tiende a correr para ir en su búsqueda y cogerlo del suelo. Esta acción no está mal teniendo en cuenta que al adulto no le gusta que su niño caiga al suelo y se haga daño, pero pequeñas acciones como estas inhabilitan al niño, lo anulan. En ese momento el niño piensa que él por sí mismo no puede levantarse y ha venido el adulto a recogerlo… ¡Menos mal que estaba el padre, madre o cualquier otro adulto cerca! El mensaje que se le debería dar es el de que estás ahí con él, lo acompañas, sabes que se ha caído y posiblemente se haya hecho daño, lo entiendes y empatizas con él, pero a la vez debes animarlo y empoderarlo para que sea capaz por sí mismo de levantarse. Y esto no quiere decir que no se pueda coger al niño, sino que, por ejemple, se le puede dar una mano y ayudarlo, lo cual será mejor que levantarlo directamente sin darle la oportunidad de hacerlo por sí mismo.

Tania Visiga Delgado
Num. Col. 1109


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La obsesión y su necesidad constante de seguridad

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Los parientes de aquellos enfermos fóbicos que constantemente y durante mucho tiempo se han visto sometidos a demandas de seguridad pueden ser de gran ayuda en el tratamiento. Cuando los pacientes piden seguridad esperan recibir respuesta de que no están enfermos, contaminados o algo parecido. Con estas respuestas la ansiedad del paciente se reduce durante un corto tiempo, pero con ello no impide que poco después vuelva a surgir con mayor fuerza. En realidad, las enfermedades que los fóbicos temen son aquéllas que todos hemos temido alguna vez puesto que podrían llevarnos a la muerte. Sin embargo, el fóbico evita esta idea todo lo que puede, en lugar de enfrentarse con ella de manera realista. Esta evitación conduce al principio del tratamiento, es decir, a retirar cualquier tipo de seguridad de tal forma que la idea de la enfermedad sostenida por el fóbico no desaparezca inmediatamente, sino que aprenda a tolerarla, igual que hacemos la mayoría de nosotros. De alguna manera las peticiones constantes de seguridad por parte de estos pacientes recuerdan la de los alcohólicos que se levantan por la mañana con temblores. Estos pacientes descubren que una copa a aquella hora les mejora durante un rato, lo que ocurre es que poco después vuelve a temblar, vuelve a necesitar más alcohol, estableciéndose así un círculo vicioso. Sólo el rechazo del alcohol va a ayudar a superar esa adicción. De manera semejante, la adicción a la seguridad puede desaparecer si de una manera constante suspendemos cualquier tipo de tranquilización.

Cuando un fóbico a las enfermedades tiene el hábito de preguntarle a su mujer: “¿Estoy pálido, parezco enfermo?”, debe enseñársele a la esposa a dejar de responder: “No, parece que estás muy bien”, sino que diga: “Las instrucciones que me han dado en la clínica me impiden responder a este tipo de preguntas”. Se puede ensayar esta escena diversas veces: el fóbico le pide seguridad a su mujer, y ésta responde que no puede hacerlo. Esta maniobra se repite hasta que la pareja sabe exactamente lo que ha de hacer. Esta transacción tan simple puede ser sorprendentemente difícil de aprender y la pareja puede tener que ensayar la escena hasta diez veces delante de la doctora durante la consulta antes de que la haya aprendido del todo.

El principio de suspender la seguridad o la tranquilización es a menudo más fácil de enunciar que de llevar a cabo en la práctica. Después de todo, los parientes han estado entrenados durante años a responder: “Estás muy bien, querido”. Sin embargo, el ensayo repetido es capaz, por lo general, de ayudarles a cambiar el curso de las cosas. Incluso el médico del paciente puede necesitar una cierta ayuda para aprender a no practicar más exámenes ni análisis si considera que son innecesarios. La seguridad y la tranquilización deben ser suspendidas porque el fóbico a las enfermedades debe llegar a ser capaz de tolerar la inquietud de no estar seguro de si está enfermo o no. En alguna ocasión todos nosotros podemos preguntarnos si una mancha o un grano de nuestra mano puede llegar a ser canceroso, pero por lo general somos capaces de apartar la idea de nuestra mente. Un fóbico a las enfermedades necesita desarrollar esta misma facilidad, pero no será capaz de hacerlo hasta que se interrumpa la tranquilización. A principio del tratamiento, cuando se retira la tranquilización, las preocupaciones hipocondríacas del fóbico pueden incluso aumentar durante algunas horas o días; sin embargo, si la esposa interpreta de manera razonable su papel y no cede, las preocupaciones disminuirán gradualmente. Por lo general, las parejas necesitan estar en contacto regular con el terapeuta para recibir ayuda, puesto que va contra nuestros instintos naturales retirar el consuelo a nuestros seres queridos aunque esto sea para su propio interés a largo plazo.

No solamente los fóbicos, sino también algunos pacientes compulsivos, piden repetidamente seguridad a sus familiares de manera ritualista, por ejemplo: “Querida, ¿toqué el polvo de la pared? ¿Estás completamente segura que no puse veneno en la comida?. Por lo general, el sufrido familiar ha sido entrenado a responder repetidamente con frases tranquilizadoras del tipo de “No, no has tocado el polvo” o “Sí, estoy segura de que no has puesto veneno en la comida”.

Igual que ocurre con el tratamiento de las fobias a las enfermedades, la seguridad y tranquilización sólo disminuyen la ansiedad del paciente durante un periodo de tiempo relativamente corto y en cambio le impiden aprender a tolerar el disconfort producido por la incertidumbre sobre la enfermedad, el polvo o cualquier otra cosa. El paciente adquirirá rápidamente la tolerancia necesaria y cesará de pedir ayuda, sino se le refuerza cada vez. Así pues, en el tratamiento los familiares han de aprender a no tranquilizar, con lo cual se conseguirá que las preguntas dejen de ser reforzadas por la reducción temporal y repetida de la ansiedad producida por las respuestas.

En base a esto, desde nuestro centro de Psicología PsicoSabadell, trabajamos de maneja conjunta con el paciente, familiares y entorno para ayudarles a ejercer el rol de co-terapeutas que en el día a día van a tener que lidiar. Dotando de estrategias y herramientas y especialmente trabajando en equipo es como resolvemos el problema y logramos realizar una intervención holística y por tanto eficaz.


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Celos patológicos, afrontarlos

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Entendemos por celos a la respuesta emocional que aparece cuando alguien percibe una amenaza sobre algo o alguien a quien considera de su propiedad.

En el ambito que nos ocupa las creencias irracionales van directas a considerar una amenaza de perder una relación interpersonal. Dando lugar a conductas destructivas que limitan, generan malestar y privan de libertad los movimientos de los componentes de la relación. Tanto a nivel conductual como emocional, ese tipo de actitudes tienen un elevado coste para los cónyuges que terminan viéndose afectados emocionalmente por el desgaste que generan este tipo de conductas.

Los tres criterios de selección a la hora del diagnóstico de celos patólogicos no psicóticos (no delirantes):

  • Presencia de pensamientos y rituales obsesivos-compulsivos.
  • Los pensamientos y rituales relacionados con los celos mórbidos deben tener, al menos, como mínimo, un año de duración.
  • Debe excluirse la presencia de alcoholismo, psicosis o trastornos orgánicos-cerebrales.

Las características de los celos son:

  1. Falta de provocación lógica
  2. Extraña naturaleza de las sospechas
  3. Reacción racional y excesiva
  4. Rituales de comprobación
  5. Pérdida de control
  6. Interferencia grave en la vida cotidiana
  7. Alto grado de sufrimiento personal

Factores de personalidad de los celosos:

  • Inseguridad
  • Sentimientos de inferioridad
  • Baja autoestima
  • Altamente dependientes de la pareja
  • Alta angustia y sufrmiento

 

INTERVENCIÓN

Pra poder gestionar de mejor manera este tipo de conductas sin que interfieran en la relación de pareja, es fundamental localizarse en trabajar los aspectos que serán comentados en lineas posteriores.

  • Eliminación de los rituales de control y cualquier conducta de evitación/ escape.
  • Eliminación de la ansiedad ante la pérdida de la relación o engaño.
  • Eliminación de la agresividad.
  • Control de la creencia sobre la infidelidad ( convicción).
  • Reducción significativa de los pensamientos intrusivos referentes a la posible infidelidad ( Parada de pensamiento).
  • Prevención de respuesta.
  • Eliminación de las pesadillas.
  • Obtención de un nuevo modo de vida, especificado en una mejora de las relaciones sexuales, de las habilidades de comunicación, del disfrut del tiempo sin la presencia de la pareja mediante actividades gratificantes, ampliación de las relaciones sociales, en vista todo ello de la prevención de recidivas o recaídas futuros.
  • Técnicas de relajación.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Exposición in vivo e imaginación (DS).
  • Explicación de la ira.
  • Reconocimiento de las señales de ira.
  • Detención de la escalada de la ira.
  • Exposición a las situaciones evocadoras.

Si hay alguno de estos aspectos que no sabes o no puedes modular de forma más adecuada, valora la posibilidad de pedir ayuda profesional. Ponerte en manos de un especialista para trabajar estas cuestiones, evitará mucho sufrimiento en el afectado y en su entorno, a la par que evitarás que se destruyan más y más las relaciones que estableces.

Desde nuestro centro de Psicología y Psiquiatría PsicoSabadell, estaremos encantados de surtirte de estrategias y herramientas para una mejor gestión de la confianza dentro de la relación de pareja.


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Reglas de Oro para una buena autoestima

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Tolerar los fracasos

  • En la vida de cada persona existen tanto fracasos como éxitos. No siempre se gana; si no, la vida sería un poco aburrida. Es imposible tener éxito en todas las cosas

Aceptar los errores

  • Todos cometemos errores. Los errores son inevitables.
  • De los errores del pasado podemos aprender para vivir mejor en el futuro ( o podemos amrgarnos pensando en ellos y no aprender)
  • Hay que tolerar un porcentaje de error dentro de nuestra vida

Proponerse metas alcanzables

  • Hay que plantearse metas concretas y que sean alcanzables a través de nuestro esfuerzo. Los objetivos irreales o imposibles son una fuente de frustración y de tristeza. Por ello, hay que olvidarse de lo imposible e ir a lo posible
  • Tener éxito en pequeñas metas atrae nuevos éxitos

Relacionarse con los demás

  • Practicar una comunicación adecuada
  • Comportarse asertivamente
  • No “pisar” los derechos de los demás, ni dejar que los otros “pisoteen” los nuestros
  • Fomentar el contacto social con personas agradables y alejarse de las personas desagradables o negativas

Controlar las emociones

  • Ser “dueños” de nuestras emociones negativas ( tristeza, celos, ira, ansiedad,etc) nos lleva a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos, así como a entender a los demás.

Solucionar lo que pueda solucionarse

  • Abordar sólo los temas que se puedan solucionar. Los sucesos negativos que han ocurrido en el pasado ya no tienen solución. Lo que ahora se puede hacer es modificar el presente y trabajar para un futuro mejor, empleando las técnicas que aprenderás o ya has aprendido

Atender lo positivo de nosotros mismos

  • Recrearse recordando nuestras habilidades, conocimientos, experiencia, etc., así como los buenos momentos vividos

No estar comparándose constantemente con los demás

  • Ser siempre uno mismo y aceptarse tanto con las cualidades como con los defectos.

Realizar actividades agradables

  • Combinar las obligaciones ( trabajo, ocupaciones familiares,etc.) con el disfrute de ratos de ocio ( estar con amigos, hacer deporte, música…)

Mimarse a uno mismo

 

 


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