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Trastorno de Ansiedad Generalizada: Cuando preocuparnos nos preocupa

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En estos tiempos de crisis sanitaria uno de los factores que está afectando a la mayoría de la población es el aumento en las preocupaciones. Nos preocupamos por el COVID-19, las medidas a tomar, el posible confinamiento, la posible pérdida de trabajo…demasiadas cosas al mismo tiempo. Y todo empeora cuando esta preocupación se torna rumiativa y entramos en una espiral de donde es difícil salir.

En el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) la angustia y las preocupaciones que se experimentan están por encima de lo común. Las personas que padecen de TAG tienen  dificultades para desconectar de sus inquietudes, les cuesta mucho relajarse y frecuentemente tienen problemas para conciliar o mantener el sueño.

El TAG se traduciría en una ansiedad y preocupaciones excesivas que conllevan:

1-Intolerancia a la incertidumbre: Experimentar un miedo excesivo o no saber enfrentarse a las situaciones que implican duda, donde la información es ambigua o desconocida. Estas personas consideran inaceptable, la existencia de posibles eventos negativos aunque la probabilidad de su ocurrencia sea baja y además creen que pueden controlar o evitar una situación hipotética futura. Se proponen un objetivo irrealista, que consiste en eliminar el estado de  incertidumbre, intentando controlar todas las variables posibles.

2-Actitud poco adaptativa hacia los problemas: Consiste en ponerse unas “gafas oscuras”, de forma involuntaria, para valorar cualquier problema que le surja en su vida. Estas gafas le conducen a presentar ciertas dificultades para solucionar los problemas tales como no saber identificar la existencia de algunos problemas o ver problemas donde no los hay; infravalorarse respecto a la propia capacidad para solucionar problemas o por el contrario, pensar que pueden solucionarlos todos si son analizados hasta el mínimo detalle entrando en búsquedas sin salida.

3-Miedo a las emociones negativas: Tendencia a creer que las emociones negativas y/o las sensaciones fisiológicas que las acompañan pueden llegar a ser peligrosas, incontrolables o inaceptables. También se puede dar una dificultad para gestionar las emociones y por ello tener una percepción de bajo control sobre las reacciones emocionales y verse desbordados por ellas.

En PsicoSabadell podemos ayudarte a trabajar con este problema y a poder gestionar la sintomatología ansiosa o depresiva que puede desencadenar, así que no dudes en ponerte en contacto con nuestro centro para poder recibir más información con respecto al posible tratamiento. Estamos atravesando momentos difíciles donde no solo tenemos que estar pendientes de nuestra salud física, sino también de la mental, que en muchas ocasiones no la tenemos tan en cuenta.

Ainhoa Kake
Psicóloga general sanitaria
Nº col. 26140


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Autolesiones y gestión emocional

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Las autolesiones son conductas agresivas dirigidas hacia uno mismo con la intención de provocar daño en el propio cuerpo.

Son conductas autodestructivas, aunque no tengan una finalidad suicida, e impulsivas, que actúan como distracción al malestar psicológico y emocional. Son una forma de expresar el sufrimiento a través del cuerpo, ya que es más fácil controlar el dolor físico que el emocional.

Las emociones que suelen estar detrás son la rabia, ira, tristeza, sentimiento de vacío y dolor emocional. La finalidad es liberar la tensión que se padece en ese momento y una relajación momentánea. No obstante, la liberación y la relajación que se consigue con estas conductas duran poco tiempo, ya que aparecen dificultades secundarias como son los sentimientos de vergüenza y culpa y la probabilidad de ocasionar lesiones graves y/o mortales, empeoramiento de la salud mental, cicatrices permanentes e infecciones.

En muchas ocasiones cubren una función inicial concreta, y entender cual es el trasfondo de esta conducta es esencial para poder dar recursos adaptativos al paciente. Las más frecuentes suelen ser las siguientes:

  • para sentir alivio
  • para mostrar lo mucho que se sufre
  • para obtener un merecido
  • para sentirse viva o real
  • para sentir que hay un motivo real para experimentar dolor
  • para comprobar que no se está soñando
  • para castigar a otros
  • para volver a la realidad
  • para pedir ayuda
  • para sentir purificación o limpieza

Las autolesiones suelen llevarse a cabo en privado y pueden mantenerse ocultas durante mucho tiempo. Pueden iniciarse de manera ocasional ante emociones intensas, para acabar convirtiéndose en un hábito y ritual. Debido a su uso reiterado, se aumenta la tolerancia al dolor. Se han relacionado con diferentes patologías a nivel de salud mental, como son los trastornos de personalidad y de la conducta alimentaria.

Aunque cualquier parte del cuerpo puede ser objeto de autolesión, normalmente suelen realizarse en los brazos, piernas y antebrazos. Las formas de autolesión más típicas serían: cortes, normalmente realizados con algún objeto afilado, rascarse, quemaduras, grabarse palabras o símbolos en la piel y darse golpes a sí mismo.

Independientemente de los formatos en los que estas aparezcan, lo fundamental es no juzgar al paciente por dicha conducta, y comprender que detrás de está acción se albergan altos niveles de sufrimiento. En muchas ocasiones acompañado de una carencia de recursos para la gestión emocional adaptativa y marcados niveles impulsividad.

Una adecuada evaluación y un buen diagnóstico, serán claves a la hora de enfocar un adecuado tratamiento psicológico que permitirá el abordaje de este tipo de conductas autolesivas, así como las patologías psicológicas subyacentes a la autolesión.

Tamara Garrido Nº Col. 23711
Irene González Nº Col. 19275
Psicólogas Generales Sanitarias
Psicólogas de Adultos y terapeutas EMDR


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Tratamiento farmacológico de la depresión mayor en niños y adolescentes

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En muchas ocasiones se requiere iniciar un tratamiento farmacológico para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes

El tratamiento farmacológico del Trastorno depresivo mayor en niños y adolescentes presenta una tasa de respuesta similar a la de los adultos (50-60%). 
Las investigaciones realizadas hasta el momento, han demostrado que la combinación de psicoterapia cognitivo conductual en combinación con antidepresivo, es la combinación más eficaz para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes.

Los antidepresivos fluoxetina, sertralina, escitalopram y citalopram han sido evaluados en estudios controlados. Todos han demostrado eficacia para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes.  La vortioxetina es un fármaco relativamente nuevo que se plantea como alternativa terapéutica. Actualmente se encuentra en estudio para la población infantil, con resultados promisorios.

Estos fármacos mencionados suelen ser los más utilizados para el tratamiento de la depresión en esta población.Los antidepresivos tricíclicos también han demostrado eficacia, pero se desaconseja su utilización debido a los potenciales efectos adversos que pudieran ocasionar.

El mecanismo de acción de todos estos fármacos consiste en aumentar la neurotransmición serotoninérgica (vía de transmisión implicada en la génesis de la depresión), bloqueando la recaptación de serotonina e incrementando su liberación.

El tratamiento se debe iniciar con dosis bajas y se irá aumentando el fármaco de forma gradual, hasta alcanzar el rango terapéutico. Un vez lograda la mejoría de los síntomas se suele mantener el tratamiento durante 6 a 12 meses. Estos fármacos se suelen administrar en una sola dosis diaria, habitualmente por las mañanas.

Algunos de los efectos adversos más frecuentes del tratamiento farmacológico son molestias gastrointestinales (como nauseas, diarreas, estreñimiento, disminución del apetito), sudoración, acatisia (incapacidad para mantenerse quieto, que se acompaña de sensación de intranquilidad), dolores de cabeza, mareos, aumento del riesgo de hematomas. En adolescentes hay que considerar también la posibilidad de ocasionar disfunción a nivel sexual.

El Trastorno depresivo mayor causa afectación funcional en niños y adolescentes, pudiendo también acarrear consecuencias negativas para su futuro. Por tal motivo es importante realizar un adecuado diagnóstico e implementar un tratamiento eficaz. Como se ha explicado, existen diferentes estrategias terapéuticas, tanto psicoterapéuticas como psicofarmacológicas. La realización de un tratamiento integral y basado en la evidencia es clave para el éxito terapéutico y para la recuperación del paciente.

Dr. Mariano Adrian Bellina 
Nº Col. 47541
Médico Psiquiatra especialista en adultos e infanto-juvenil


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Trastorno bipolar en edad infantil

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El Trastorno bipolar en la infancia es a menudo un trastorno grave, que conlleva a importante deterioro funcional del niño o adolescente y considerable afectación en el ámbito familiar. El pronóstico y la funcionalidad del niño pueden mejorar considerablemente cuando se realiza un diagnóstico adecuado y una intervención terapéutica precoz e integral.

Frecuentemente se asocia a otros trastornos como el Trastorno negativista desafiante, el TDAH y el consumo de sustancias. Estos trastornos pueden enmascarar o retrasar el diagnóstico del Trastorno bipolar e interaccionar agravando la problemática y dificultando el tratamiento.

Los estudios han demostrado que el Trastorno bipolar en la infancia origina una importante incapacidad e impacto en la vida del niño/adolescente, con un marcado aumento de la morbilidad e incluso mortalidad.

A pasar de la afectación ocasionada en el niño/adolescente y de la importancia de realizar un diagnóstico precoz, El Trastorno bipolar en la infancia resulta mayormente infradiagnosticado.

La forma de presentación suele ser diferente al Trastorno bipolar de la edad adulta, siendo en muchas ocasiones difícil llegar al diagnóstico adecuado. Es por ello que se recomienda realizar la evaluación del niño o del adolescente por un profesional experto en esta problemática. 

El tratamiento de elección del Trastorno bipolar es farmacológico. Los fármacos más recomendados para el tratamiento son los del grupo de los antipsicóticos atípicos y los estabilizantes del ánimo.

Los niños suelen ser más susceptibles a los efectos secundarios de los fármacos que los adultos. Los efectos secundarios más frecuentes con el tratamiento son: Aumento de peso, somnolencia, hiperprolactinemia (aumento de prolactina).

La estabilización del paciente y la adecuada tolerancia a los fármacos utilizados en el tratamiento del Trastorno bipolar en edad infantil suelen ser dificultosos. Generalmente se requiere el empleo de diferentes fármacos a lo largo del seguimiento y muchas veces la utilización de fármacos en combinación. 

La respuesta al tratamiento farmacológico mejora notablemente cuando es acompañada de una intervención terapéutica psicológica.

Se ha reconocido la eficacia de terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia interpersonal y la terapia focalizada en la familia.

En asociación al tratamiento farmacológico y psicoterpéutico se recomienda realizar un abordaje psicoeducativo a nivel familiar.

Otros tratamientos ensayados: Estudios realizados han descrito el uso en el tratamiento del Trastorno bipolar en edad infantil de nutrientes, vitaminas, minerales y ácidos grasos Omega-3. Si bien se ha sugerido su utilización en el tratamiento, todavía no existen estudios con la suficiente calidad metodológica para demostrar eficacia y seguridad de estos tratamientos. Aún así, y sobre todo en casos de difícil estabilización, podrían ser considerados como adyudantes a la terapia farmacológica y psicoterapéutica.  

Dr. Mariano Bellina
Médico Psiquiatra 
Nº Col. 47541





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Terapia grupal para niños TEA

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Las terapias de grupo para niños con necesidades especiales por alteraciones del desarrollo, o retraso madurativo tienen importantes beneficios, para aquellos aspectos en los que suelen presentar más dificultades:

  • A la hora de relacionarse
  • En la comunicación
  • En la gestión de las emociones
  • Desarrollo del juego simbólico
  • Rigidez y otros tipos de manías u obsesiones
  • Alteraciones de la conducta
  • Interacción con el medio

Los aspectos más positivos de este tipo de terapia, se observan cuando se lleva a cabo en paralelo a la intervención individual, en las que se trabajan las necesidades específicas de cada niño.

Por eso, desde PsicoSabadell recomendamos la participación de nuestra terapia grupal para niños TEA y otros trastornos del desarrollo o madurativos.

Ofrecemos una intervención grupal, con una o dos sesiones mensuales, en grupos reducidos con un máximo de cinco niños por grupo.
Los grupos siempre son conducidos por los distintos especialistas de infantil del equipo de PsicoSabadell. Raquel Bello, nuestra Psicóloga General Sanitaria de Infanto-Juvenil experta en TEA y otros trastornos del desarrollo, Alexandra Lussaud Logopeda, Tania Visiga Psicopedagoga y el Dr. Mariano Bellina Médico Psiquiatra y Pediatra experto en infantil.


Desde nuestro centro de psicología y psiquiatría estaremos encantados de acompañaros en este camino, para surtir de herramientas a niño/s y padres en el afrontamiento de un diagnóstico como éste y las dificultades de las que se acompaña. Infórmate sin compromiso.


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Aspectos clínicos de la depresión

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La característica común de los Trastornos Depresivos es la presencia de tristeza, sentimientos de vacío o irritabilidad, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan de forma significativa la capacidad de funcionamiento y adaptación de la persona.  

La persona puede describir sus sentimientos refiriendo que se encuentra deprimida, triste, desesperada, desanimada. Puede quejarse de no tener sentimientos, de llorar frecuentemente o de encontrarse ansiosa

En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser más irritable que triste. También en niños, una caída precipitada en el rendimiento escolar puede reflejar una concentración pobre asociada a la depresión.

Para las personas con cuadros de menor gravedad el funcionamiento en su vida diaria puede parecer normal, pero requiere un esfuerzo notablemente mayor.

En algunos casos, la persona puede no llegar a percibir sus sentimientos de tristeza, por lo que es muy importante la entrevista realizada por un profesional con experiencia en este trastorno, que pueda reconocer síntomas subyacentes que no afloran fácilmente. Hay que tener en cuenta no solo lo verbalizado por la persona, sino también la expresión facial y su comportamiento. Algunas personas refieren quejas somáticas (por ejemplo, dolores y molestias corporales) en lugar de sentimientos de tristeza. Muchas refieren o muestran mayor irritabilidad (por ejemplo, enojo persistente, tendencia a responder a los eventos con arrebatos de enojo o culpar a otros, también un exagerado sentido de frustración por asuntos menores). En algunas personas, hay una reducción significativa de los niveles anteriores de interés o deseo sexual.

Otros síntomas que pueden presentar, incluyen: Cambios en el apetito o el peso, el sueño y la actividad psicomotora; energía disminuida; sentimientos de inutilidad o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones; o pensamientos de muerte

La pérdida de interés o placer suele estar casi siempre presente. Suele estar afectado el disfrute en actividades que antes se consideraban placenteras. Los miembros de la familia a menudo notan el retiro social o el abandono de las aficiones placenteras.

La sensación de inutilidad o culpa asociada con un cuadro depresivo puede incluir evaluaciones negativas poco realistas, o preocupaciones y reflexiones culposas sobre fallas pasadas menores. A menudo las personas malinterpretan los eventos cotidianos y tienen un sentido exagerado de responsabilidad por eventos adversos.

El Trastorno depresivo mayorrepresenta la condición clásica en este grupo de trastornos. Se caracteriza por episodios de al menos 2 semanas de duración (aunque la mayoría de los episodios duran considerablemente más tiempo) que implican cambios claros en el afecto, la cognición y las funciones neurovegetativas. El trastorno suele ser recurrente en muchos casos. 

La cronificación de los síntomas depresivos aumenta sustancialmente la probabilidad de empeorar rasgos de personalidad subyacentes, de producir o empeorar síntomas de ansiedad y  también suele ser un factor de riesgo para el consumo de sustancias.

Muchas personas a las que posteriormente se les diagnostica un Trastorno bipolar, comienzan presentando uno o más episodios depresivos. Esto es más probable en individuos con un primer episodio depresivo en la adolescencia, y aquellos con una historia familiar de Trastorno bipolar

Otros trastornos con los que el Trastorno depresivo mayor coexiste con frecuencia son el Trastorno de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo, Anorexia nerviosa, Bulimia y Trastorno de personalidad límite.

La Distimia es una forma más crónica de depresión, que puede ser diagnosticada cuando la alteración del estado de ánimo continúa durante al menos 2 años en adultos o 1 año en niños.

El Duelo provocado por una pérdida puede provocar un gran sufrimiento, pero no suele provocar un episodio depresivo mayor. Cuando éstos ocurren juntos, los síntomas depresivos y el deterioro funcional tienden a ser más graves y el pronóstico es peor. El duelo que se relaciona de forma conjunta con la depresión, tiende a ocurrir en personas con vulnerabilidades a los Trastornos depresivos, y en estos casos, para la recuperación puede ser necesario realizar un tratamiento psicoterapéutico e incluso implementar tratamiento farmacológico antidepresivo.

El Trastorno disfórico premenstrual consiste en un Trastorno depresivo que comienza en algún momento posterior a la ovulación y remite pocos días antes de la menstruación. Suele tener un marcado impacto en el funcionamiento de la persona; por lo que es importante considerar un tratamiento.

En PsicoSabadell, disponemos de un médico especialista en Psiquiatría que valorará la idoneidad de prescribir un tratamiento farmacológico en aquellos casos que sea pertinente.

Psiquiatra
Dr. Mariano Bellina
Num. Col. 47541




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Cuando las Navidades no son tan felices

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Se acercan estas fechas señaladas y en muchas personas comienzan a desatarse sensaciones encontradas. Y es que, a pesar de los buenos deseos y propósitos que siempre manifestamos al llegar la Navidad, hay mucha gente que sufre cuando se acerca este periodo, puesto que le toca confrontarse con las dificultades familiares de  su entorno.  A veces son las ausencias de seres queridos, otras veces los problemas familiares y conflictos no resueltos, con los que toca confrontarse. Estas situaciones, unidas a la presión social que ejercen los medios de comunicación que constantemente nos venden familias perfectas y unidas donde todos muestran una felicidad desmesurada, hacen que se despierten sentimientos de tristeza y ansiedad al comprar esa imagen idílica con nuestros entornos más reales.

Lo mismo ocurre con los sentimientos de soledad, en aquellos que por cuestiones personales / laborales  en ocasiones no tienen con quien pasar los días más señalados, alimentando creencias irracionales de desvalorización y de cuestionamiento sobre uno mismo.

No debemos olvidar que estas fechas tienen un valor positivo por lo familiares y en muchas ocasiones sirven de pretexto para reunirse con gente con la que habitualmente no es tan fácil, pero tampoco se puede caer en el error de magnificar y sobredimensionar su significado, especialmente si termina convirtiéndose en algo dañino para nosotros.

Los consejos para afrontar esta situación lo mejor posible si te has sentido identificado/a con las lineas anteriores son:

1- Ten presente que la publicidad y el marketing realizan una labor intensa para mostrar un modelo idílico de familia que no siempre es real. Y siempre con la función consumista que subyace en estas fiestas.  El mensaje que reluce sutilmente tras esto es el siguiente: «Regala felicidad» / » Compra la felicidad»

2- La familia no solo son aquellas personas con las que compartes factores genéticos y grupo sanguíneo, también son todas esas personas que tu has elegido para acompañarte en tu vida y especialmente en el día a día, amigos, compañeros del trabajo, de tu lugar de estudio o con los que compartes aficiones… Puedes aprovechar la mayor disponibilidad horaria para quedar y encontrarte con esa gente que te hace sentir bien. Que al final es lo verdaderamente importante.

3 – Aprovecha los días festivos para realizar actividades que sean gratificantes, descansa, y cuídate y recarga las pilas para empezar el nuevo año con ganas e ilusión.

4- No magnifiques las fechas, al final los días señalados tienen un origen histórico y cultural, pero no se termina el mundo, y no dejan de ser un día más en el calendario como cualquier otro, por lo que no tener un plan específico tampoco tiene que afectarnos tanto.

5- Si te reúnes con personas o en grupo, intenta no polemizar y no entrar en debates que puedan generar conflictos. En ocasiones temas candentes y de actualidad pueden ser un detonante de discusiones y enfados. Optimiza los momentos de reunión y asueto, y no dejes que visiones contrarias los eclipsen. Intenta ir a pasar un buen rato.

6- Las Navidades no resuelven conflictos de familia, si anteriormente había tensiones entre vosotros, no creas que por estar en estas fechas esto se va a esfumar. Los problemas en las dinámicas familiares se tienen que trabajar en terapia y de manera conjunta.

7- Pon límites. En ocasiones es tan importante saber poner distancia como acercarse, porque a pesar de la imagen que los medios arrojan, no todas las relaciones familiares son sanas, y la toxicidad en este ámbito genera importantes problemáticas psicológicas y emocionales.

8- Los regalos son accesorios. No centres las relaciones o las muestras de cariño en los bienes materiales. Esta es la fórmula consumista que quieren imponernos y al final no deja de ser una forma de llenar el vacío o las carencias emocionales con aspectos materiales.

9- Comunícate de forma asertiva. Si algo no te gusta, tienes que poder expresarlo, recuerda hacerlo siempre de una manera adaptativa que ayude a la resolución de esa problemática, pero no olvides defender tus valores y creencias, haciendo un uso adecuado del lenguaje, desde el respeto y la educación.

10- Aprende a estar bien contigo mismo/a, este es el punto más importante. El bienestar con uno mismo es la esencia. No se puede caer en el error de pensar que la felicidad procede de factores externos, porque en realidad procede de como nos enfrentamos y con que actitud afrontamos dichos acontecimientos.

 





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