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Terapia grupal para niños TEA

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Las terapias de grupo para niños con necesidades especiales por alteraciones del desarrollo, o retraso madurativo tienen importantes beneficios, para aquellos aspectos en los que suelen presentar más dificultades:

  • A la hora de relacionarse
  • En la comunicación
  • En la gestión de las emociones
  • Desarrollo del juego simbólico
  • Rigidez y otros tipos de manías u obsesiones
  • Alteraciones de la conducta
  • Interacción con el medio

Los aspectos más positivos de este tipo de terapia, se observan cuando se lleva a cabo en paralelo a la intervención individual, en las que se trabajan las necesidades específicas de cada niño.

Por eso, desde PsicoSabadell recomendamos la participación de nuestra terapia grupal para niños TEA y otros trastornos del desarrollo o madurativos.

Ofrecemos una intervención grupal, con una o dos sesiones mensuales, en grupos reducidos con un máximo de cinco niños por grupo.
Los grupos siempre son conducidos por los distintos especialistas de infantil del equipo de PsicoSabadell. Raquel Bello, nuestra Psicóloga General Sanitaria de Infanto-Juvenil experta en TEA y otros trastornos del desarrollo, Alexandra Lussaud Logopeda, Tania Visiga Psicopedagoga y el Dr. Mariano Bellina Médico Psiquiatra y Pediatra experto en infantil.


Desde nuestro centro de psicología y psiquiatría estaremos encantados de acompañaros en este camino, para surtir de herramientas a niño/s y padres en el afrontamiento de un diagnóstico como éste y las dificultades de las que se acompaña. Infórmate sin compromiso.


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Aspectos clínicos de la depresión

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La característica común de los Trastornos Depresivos es la presencia de tristeza, sentimientos de vacío o irritabilidad, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan de forma significativa la capacidad de funcionamiento y adaptación de la persona.  

La persona puede describir sus sentimientos refiriendo que se encuentra deprimida, triste, desesperada, desanimada. Puede quejarse de no tener sentimientos, de llorar frecuentemente o de encontrarse ansiosa

En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser más irritable que triste. También en niños, una caída precipitada en el rendimiento escolar puede reflejar una concentración pobre asociada a la depresión.

Para las personas con cuadros de menor gravedad el funcionamiento en su vida diaria puede parecer normal, pero requiere un esfuerzo notablemente mayor.

En algunos casos, la persona puede no llegar a percibir sus sentimientos de tristeza, por lo que es muy importante la entrevista realizada por un profesional con experiencia en este trastorno, que pueda reconocer síntomas subyacentes que no afloran fácilmente. Hay que tener en cuenta no solo lo verbalizado por la persona, sino también la expresión facial y su comportamiento. Algunas personas refieren quejas somáticas (por ejemplo, dolores y molestias corporales) en lugar de sentimientos de tristeza. Muchas refieren o muestran mayor irritabilidad (por ejemplo, enojo persistente, tendencia a responder a los eventos con arrebatos de enojo o culpar a otros, también un exagerado sentido de frustración por asuntos menores). En algunas personas, hay una reducción significativa de los niveles anteriores de interés o deseo sexual.

Otros síntomas que pueden presentar, incluyen: Cambios en el apetito o el peso, el sueño y la actividad psicomotora; energía disminuida; sentimientos de inutilidad o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones; o pensamientos de muerte

La pérdida de interés o placer suele estar casi siempre presente. Suele estar afectado el disfrute en actividades que antes se consideraban placenteras. Los miembros de la familia a menudo notan el retiro social o el abandono de las aficiones placenteras.

La sensación de inutilidad o culpa asociada con un cuadro depresivo puede incluir evaluaciones negativas poco realistas, o preocupaciones y reflexiones culposas sobre fallas pasadas menores. A menudo las personas malinterpretan los eventos cotidianos y tienen un sentido exagerado de responsabilidad por eventos adversos.

El Trastorno depresivo mayorrepresenta la condición clásica en este grupo de trastornos. Se caracteriza por episodios de al menos 2 semanas de duración (aunque la mayoría de los episodios duran considerablemente más tiempo) que implican cambios claros en el afecto, la cognición y las funciones neurovegetativas. El trastorno suele ser recurrente en muchos casos. 

La cronificación de los síntomas depresivos aumenta sustancialmente la probabilidad de empeorar rasgos de personalidad subyacentes, de producir o empeorar síntomas de ansiedad y  también suele ser un factor de riesgo para el consumo de sustancias.

Muchas personas a las que posteriormente se les diagnostica un Trastorno bipolar, comienzan presentando uno o más episodios depresivos. Esto es más probable en individuos con un primer episodio depresivo en la adolescencia, y aquellos con una historia familiar de Trastorno bipolar

Otros trastornos con los que el Trastorno depresivo mayor coexiste con frecuencia son el Trastorno de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo, Anorexia nerviosa, Bulimia y Trastorno de personalidad límite.

La Distimia es una forma más crónica de depresión, que puede ser diagnosticada cuando la alteración del estado de ánimo continúa durante al menos 2 años en adultos o 1 año en niños.

El Duelo provocado por una pérdida puede provocar un gran sufrimiento, pero no suele provocar un episodio depresivo mayor. Cuando éstos ocurren juntos, los síntomas depresivos y el deterioro funcional tienden a ser más graves y el pronóstico es peor. El duelo que se relaciona de forma conjunta con la depresión, tiende a ocurrir en personas con vulnerabilidades a los Trastornos depresivos, y en estos casos, para la recuperación puede ser necesario realizar un tratamiento psicoterapéutico e incluso implementar tratamiento farmacológico antidepresivo.

El Trastorno disfórico premenstrual consiste en un Trastorno depresivo que comienza en algún momento posterior a la ovulación y remite pocos días antes de la menstruación. Suele tener un marcado impacto en el funcionamiento de la persona; por lo que es importante considerar un tratamiento.

En PsicoSabadell, disponemos de un médico especialista en Psiquiatría que valorará la idoneidad de prescribir un tratamiento farmacológico en aquellos casos que sea pertinente.

Psiquiatra
Dr. Mariano Bellina
Num. Col. 47541



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El insomnio en la tercera edad

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Las quejas de sueño inadecuado son muy comunes entre los ancianos, y plantea numerosos problemas de diagnóstico. Cerca del 35% de los ancianos presenta problemas relacionados con el sueño, especialmente de insomnio. El diagnóstico diferencial del insomnio en el anciano comprende las siguientes entidades:

Cambios en el sueño con la edad.

Generalmente, con la edad el sueño es más escaso, fragmentado y superficial, y la latencia de sueño es mayor. Seis a ocho horas de sueño al día suelen ser suficiente en personas mayores. También se produce con mayor frecuencia somnolencia diurna, y se pasa más tiempo en la cama. Es frecuente que estos cambios se perciban como anomalías, y que produzcan una queja de insomnio.

Insomnio asociado con enfermedades mentales.

Prácticamente todos los trastornos psiquiátricosdemencia, delirium, depresión, ansiedad, trastornos psicóticos – pueden producir insomnio, así como las reacciones de adaptación a acontecimientos vitales estresantes.

Insomnio asociado a enfermedades somáticas.

Las enfermedades somáticas asociadas a dolor crónico (ej. artritis reumatoide), a dificultades respiratorias (ej. EPOC, insuficiencia cardiaca), o a obstrucción urinaria (ej. prostatismo, infecciones urinarias crónicas), pueden producir insomnio con gran frecuencia. También pueden dar lugar a insomnio la mioclonía del sueño y la apnea del sueño.

Insomnio asociado con tratamientos.

Los agentes simpaticomiméticos (ej. descongestionantes y broncodilatadores), las xantinas, algunos antidepresivos (ej. fluoxetina) y sustancias como la cafeína pueden interferir con el sueño, especialmente si se consumen por la tarde.

Insomnio relacionado con trastornos de la respiración

Por ejemplo, la apnea del sueño

Mioclonus nocturno

Movimientos o sacudidas periódicas de las piernas que alteran el sueño.

Insomnio Primario.

Si todas las causas anteriores se han descartado, nos encontramos frente a un insomnio primario.

A la luz de dicho diagnóstico diferencial, es evidente que el tratamiento del insomnio debe ir encaminado en primer lugar a eliminar las posibles causas. En cualquier caso, antes de iniciar cualquier tratamiento se deberá optimizar el cumplimiento de las normas de higiene del sueño.

Reglas de higiene del sueño en el anciano.

-Regularidad en las horas de acostarse y levantarse, tendiendo a acostarse un poco más tarde.
– Evitar las siestas, especialmente empleando la cama.
– Evitar el consumo de café, alcohol y bebidas con cafeína por la tarde.
– Ejercicio físico moderado; no por la tarde.
– Tª entre 18 y 22º
– Evitar ruidos; si es imposible, contrarrestar con ruidos monótonos y relajantes.
– Evitar colchones excesivamente mullidos; favorecer el empleo de tablas o colchones duros.
– Cena moderada 2-3 h antes de acostarse como mínimo.
– Usar la cama sólo para dormir.

Los métodos de relajación pueden emplearse con buenos resultados cuando el paciente ha desarrollado un insomnio condicionado, en el que la propia expectativa del sueño favorece la aparición de ansiedad que impide el sueño.

En cuanto al empleo de sustancias hipnóticas, existen varios fármacos disponibles, pero deben emplearse con precaución y siempre bajo supervisión de un especialista en Psiquiatría. Si analizamos la relación riesgo/beneficio, debemos establecer unas pautas concretas para la utilización de fármacos hipnóticos en el anciano:

– Limitarse a las indicaciones establecidas.
– Insistir en la comprensión de las instrucciones de uso por parte del paciente y/o un familiar.
– Utilizar la mínima dosis posible, no más de 20 días al mes y menos de tres meses, siempre que sea posible.
– Seguimiento regular del paciente y supervisión de su psiquiatra de referencia, controlando especialmente las secuelas diurnas y efectos secundarios.


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Los delirios

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Un delirio se define como una creencia falsa sin ningún tipo de base lógica que una persona vive con rotunda convicción, siendo incapaz de desmontar esa idea a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario.

Los delirios no son una mala interpretación o una equivocación pasajera que podría definirse como una creencia irracional, sino que son síntomas patológicos que tienen causa en una enfermedad y se engloban dentro de trastornos psicológicos, como por ejemplo, la esquizofrenia, la manía, el trastorno bipolar o la depresión con síntomas psicóticos. La diferencia entre un delirio y una creencia firme, aunque a veces es difícil de realizar, recae en el grado de convicción con el que se mantiene dicha creencia a pesar de las pruebas claras en contra de ese argumento.

Detectar una idea delirante puede ser complejo para las personas cercanas a la persona que lo sufre, porque hasta que no se empieza a sospechar de la incongruencia de la idea y se reúnen evidencias que demuestran lo contrario, el argumento del delirio puede llegar a parecer una situación fácilmente creíble. Para identificar un delirio se debe valorar cuanto se ajusta a los siguientes criterios:

 · Se vive con absoluta veracidad

· Se mantiene de forma irrefutable

· No se modifica ante los hechos o la experiencia

· El contenido es a menudo fantástico o poco probable. En ocasiones extravagante, es decir son hechos inverosímiles y que no proceden de la vida corriente (por ejemplo, que controlen el pensamiento, creerse un ser divino, etc)

· Los conocidos no comparten la misma idea

· La creencia es una fuente importante de malestar

· El individuo ve como su vida se rige por esta idea, pensando o hablando de ello continuamente.

 

Tipos de delirios

· Delirio erotomaníaco: convicción delirante en el que la persona cree ser amada por otra persona.

· Delirio persecutorio: convicción delirante en el que la persona cree que conspiran en su contra, le espían, le engañan, lo siguen, lo quieren envenenar, le acosan, o se proponen que no consiga sus objetivos.

· Delirio de grandeza: convicción delirante en la que la persona cree que tiene una capacidad mayor de la que realmente tiene viéndose como alguien único y grandioso.

· Delirio celotípico: convicción delirante de que la pareja de la persona le es infiel.

· Delirio somático: convicción delirante de que la persona de que alguna parte de su cuerpo cambia de aspecto, forma o tamaño, e incluso que está enfermo.

· Delirio mixto: cuando aparece más de un tipo de delirio, sin predominar uno en exclusiva.

 

Tratamiento de los delirios

Como hemos mencionado anteriormente, los delirios habitualmente aparecen en el transcurso de trastornos psicológicos (consumo de sustancias/medicamentos, trastornos psicóticos, trastornos de personalidad, trastornos obsesivo-compulsivo, y trastornos depresivos, entre otros). Para su tratamiento se deberá estudiar con detalle la sintomatología del paciente y definir bien el origen de los delirios, con tal de aplicar un tratamiento adecuado a cada caso.  Para ello se necesitará de un tratamiento psicológico y, en ciertos casos, farmacológico.

Desde la perspectiva psicológica, el abordaje se centra en la modificación de las convicciones delirantes y las consecuencias emocionales y conductuales que interfieren en la vida de la persona.

Si reconoces alguna de las características mencionadas con anterioridad o conoces a alguien que pueda presentarlas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y desde nuestro centro de psicología y psiquiatría Psicosabadell te asesoraremos de la mejor forma posible.

 Por:  Marta Farré
Nº Col. 23.251


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Esquizofrenia, identifícala

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La esquizofrenia no significa “personalidad dividida” o “personalidad múltiple”. La esquizofrenia no está causada por una mala relación familiar o actuación parental, ni por debilidad personal.La esquizofrenia es una enfermedad del cerebro, al igual que, por ejemplo, la epilepsia o la esclerosis múltiple. Dado que el cerebro es el órgano con el que pensamos, sentimos, interpretamos nuestras percepciones y controlamos nuestras acciones, esta enfermedad afecta al pensamiento, sentimientos y emociones, así como a la percepción y al comportamiento.
Este trastorno cerebral interfiere con la capacidad para pensar claramente, conocer lo que es real, manejar las emociones, tomar decisiones, y relacionarse con los otros.
Aunque no se conocen con exactitud las causas de esta enfermedad, lo que sí está claro es que las alteraciones en el funcionamiento cerebral son las responsables de los síntomas. Así pues, la enfermedad ocasiona alteraciones en la transmisión y en el procesamiento de los impulsos nerviosos a nivel cerebral.

Como consecuencia pueden aparecer:

  • Trastornos en el procesamiento de la información y en las percepciones sensoriales
  • Trastornos emocionales
  • Trastornos de concentración
  • Trastornos del pensamiento y de la capacidad de comunicarse

Sin embargo, no todas esas funciones están alteradas al mismo tiempo y en la misma medida. Muchos pacientes esquizofrénicos siguen pareciendo completamente normales durante largos períodos.Y, generalmente, las capacidades intelectivas del paciente no se ven afectadas.

¿CÓMO SE RECONOCE Y DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD? (SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS)

Los síntomas de la esquizofrenia suelen dividirse en dos tipos:

  • los que aparecen durante un episodio como expresión de una alteración del funcionamiento cerebral normal (denominados síntomas positivos, o “en exceso”)
  • los que están ausentes del conjunto de funciones normales (denominados síntomas negativos, o “en defecto”).

Si alguien ha desarrollado esquizofrenia, debe establecerse el diagnóstico lo antes posible porque cuanto antes se instaure el tratamiento mayor es la probabilidad de éxito.
La esquizofrenia, sobre todo en sus comienzos, puede ser difícil de diagnosticar. En la actualidad, no hay análisis de sangre ni otras pruebas que ayuden al diagnóstico. La esquizofrenia debe diagnosticarse todavía hablando con el paciente y sus familiares, y observando el comportamiento del enfermo, pues se diagnostica atendiendo a los síntomas característicos de la enfermedad.

La enfermedad se caracteriza por:

  • Síntomas positivos. Los más frecuentes son:
    • Alucinaciones
    • Ideas delirantes
    • Trastornos del pensamiento
  • Síntomas negativos. Los más frecuentes son:
    • Falta de energía y de motivación
    • Bloqueo de la respuesta emocional (trastornos de los sentimientos y de la expresión de las emociones)
    • Retraimiento social
    • Espontaneidad disminuida y falta de comunicación

SÍNTOMAS POSITIVOS:

Alucinaciones:

Impresiones o experiencias sensoriales que no tienen su origen en el exterior, sino que   se originan dentro del cerebro (es decir, se deben a falsos mensajes generados en el cerebro).
Las alucinaciones son causadas por la enfermedad. Son percepciones sensoriales que la persona afectada no experimentaría en condiciones normales, o que una persona sana no experimentaría en una situación comparable.
Estas percepciones anómalas pueden ser muy preocupantes y perturbadoras para los pacientes y desencadenan un comportamiento difícil de entender para los demás.

Ejemplos:
– Los pacientes oyen voces (alucinaciones auditivas) que una persona sana en la misma situación no escucha. (Éstas son las más típicas en la esquizofrenia)
– Los pacientes ven cosas (alucinaciones visuales) que otras personas no perciben.
– Los pacientes huelen cosas (alucinaciones olfativas)
– Los pacientes creen que se les toca (alucinaciones táctiles)

Estas impresiones sensoriales no familiares para el paciente, a menudo le trastornan mucho y, generalmente, tiene dificultades para diferenciar lo que son alucinaciones y lo que son percepciones reales. Para el paciente las voces son reales y pueden hacerle actuar en consecuencia (algunas veces de manera tal que no tienen sentido para otras personas). Es decir, los pacientes perciben las impresiones sensoriales como reales y con frecuencia reaccionan de manera incomprensible para otras personas.

Ideas delirantes (o delirios):

Los pacientes tienen creencias falsas (patológicas):

  • que no son fluctuantes o simples deseos, sino persistentes
  •  que no son compartidas por otros individuos de su entorno
  • que el paciente cree reales, incluso aunque se haya intentado demostrarle que está equivocado (o haya pruebas de lo contrario)

Ejemplos:
– Sentirse perseguido/a (delirio de persecución)
– Creerse Dios (delirio místico o religioso)
– Creer ser la figura central de lo que ocurre alrededor, o que muchas cosas tienen un significado especial y dirigido a él/ella (delirio de auto-referencia)

Debido a las percepciones alteradas del paciente y al deterioro de la función cerebral, el paciente llega a creerse, por ejemplo, que es perseguido (paranoia), o que es Dios (ideas delirantes religiosas), o que es la figura central de lo que ocurre alrededor de él (ideas de referencia).

Estas “falsas” convicciones son debidas a un deterioro de la función cerebral y, generalmente, estas convicciones no se cambian mediante hechos o razonamientos, sino sólo mediante un tratamiento. El paciente es incapaz de comprender que sus convicciones son falsas (no es capaz de reconocer que son erróneas), y de que está enfermo; y por tanto, no es posible cambiar esas ideas apelando a los hechos o a la razón. Las ideas delirantes y las alucinaciones son reales para el paciente. Por consiguiente, el comportamiento del paciente y su conducta son, la mayoría de las veces, incomprensibles para las personas sanas.

Otros síntomas positivos:

– Cambios en el concepto que se tiene de sí mismo (trastorno de la autopercepción)

  • -Pérdida del sentimiento de ser una persona, pérdida de la identidad.
  • -A menudo, el paciente tiene una percepción distorsionada de sí mismo (sentido del yo alterado).
  • -La distinción entre él mismo y lo que le rodea puede ser borrosa (se disuelve el límite entre él/ella y sus alrededores

Trastornos del pensamiento

Muchos pacientes piensan y se expresan de manera menos lógica de lo que la gente lo hace habitualmente. Los pensamientos y el lenguaje están alterados, sus pensamientos y su habla se desorganizan y se vuelven difíciles de seguir. Debido al deterioro de la función cerebral, el pensamiento lógico de muchos pacientes está deteriorado si se compara con el que tenían antes de su enfermedad.

SÍNTOMAS NEGATIVOS:

Falta de energía y motivación. Es un síntoma negativo frecuente. Pérdida de la capacidad de entusiasmarse con las cosas y falta de interés por lo que les rodea. Debido a la enfermedad, muchos pacientes pierden su entusiasmo normal, su energía y su interés por lo que les rodea. Esto implica, con frecuencia, que los pacientes son incapaces de cumplir con sus obligaciones o de llevar una vida social normal (incapacidad para cumplir con sus responsabilidades en casa, el trabajo o la escuela).

Trastornos emocionales (aplanamiento afectivo): Pérdida de la capacidad de experimentar placer y de expresar emociones (o no puede sentir emociones normales como lo hacía con anterioridad).

Depresión: Melancolía, humor deprimido, falta de confianza en uno mismo, autoinculpación, pesimismo, cambios del apetito y del sueño… El sentirse deprimido es frecuente en la esquizofrenia; además los pacientes pueden desmoralizarse cuando se dan cuenta del efecto que la enfermedad puede tener en sus vidas, existiendo un peligro real de intento de suicidio.

Así, la depresión es un síntoma que con frecuencia se observa en la esquizofrenia (y también en otras enfermedades):

  • a menudo es un signo precoz de recaída
  • factor de riesgo para suicidio (aprox un 10% de los pacientes esquizofrénicos se suicidan durante el curso de la enfermedad)
  • Si el paciente está muy deprimido y con ideas de suicidio, debe acudir de inmediato a un profesional.

Retraimiento social: El paciente reduce su contacto con otras personas, suele retraerse de los contactos sociales, contándose entre éstos sus propias familias, porque hasta las personas y situaciones familiares pueden resultar molestas o aterradoras.A menudo se observa en los pacientes esquizofrénicos.
El paciente puede reducir sus contactos con otras personas al mínimo e, incluso, con sus amigos y familiares.
Debe evaluarse a cada paciente por separado para saber si este rechazo al contacto con otras personas es expresión de un mecanismo de defensa contra la hipersensibilidad asociada a la enfermedad, o si bien el paciente debe de ser animado a tratar de romper su aislamiento social.

En nuestro centro de psicología y psiquiatría disponemos de un equipo multidisciplinar formado psiquiatra y psicólogos especializados en el tratamiento de trastorno mental severo que os asesorarán en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes y familias que padecen dicha patología.


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