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Qué regalar a los niños estas fiestas

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Se acerca la Navidad y los Reyes, una época del año en la que los niños suelen ser los protagonistas de todos los encuentros familiares y actividades que se lleven a cabo en estos días. Pero si un momento de estas fiestas en el que son aún más protagonistas es en los regalos.

Ya sea el Tió, Papá Noel o los Reyes Magos, los niños estos días van a recibir regalos. De hecho, esperan durante todo el año este momento con mucha ilusión. Para ellos todo lo que ocurre estos días es mágico. Por eso los padres suelen querer siempre lo mejor para sus hijos y, por supuesto, regalarles todo aquellos que los niños quieren, puesto que ver la cara de felicidad de un hijo no tiene precio.  Pero ¿se debe regalar a los niños todo cuanto piden?

Como hemos comentado, estas fechas son especiales y todos tenemos derecho a disfrutarlas, ya seamos niños o adultos. Por lo tanto, los niños tienen derecho a recibir sus regalos. Pero es muy importante que esto ocurra de una manera racional y no dejándose llevar por los sentimientos y las ganas de hacer feliz a los más pequeños. Ellos son mucho más felices con regalos emotivos, como por ejemplo dedicándoles más tiempo para pasar con los padres y con sus seres queridos.

 

Cómo regalar racionalmente

Cuando hablamos de regalar racionalmente hacemos referencia a reflexionar sobre qué es lo que realmente necesita nuestro hijo/a. Por lo tanto, antes de decidir qué comprar, tendremos que tener en cuenta ciertos aspectos. A continuación, os compartimos una lista de reflexiones que podemos llevar a cabo antes de comprar los regalos:

  1. ¿Qué le aportará?
  2. ¿Le beneficiará o le perjudicará?
  3. ¿Es realmente necesario o es un capricho porque un/a amigo/a lo tiene?
  4. ¿Lo necesita para su correcto desarrollo?
  5. ¿Con qué finalidad quiere que le regale eso que tanta ilusión le hace?
  6. ¿Qué características tiene el regalo que lo hacen tan valorado por el niño/a?

 

Ideas para regalar a nuestros hijos/as

Llegados a este punto, desde PsicoSabadell os recomendamos que os decantéis en la medida de lo posible por todas aquellas opciones que sean útiles para el niño/a o adolescente y que lo ayuden en su desarrollo psicológico, social y académico. Todas aquellas opciones más educativas, como por ejemplo los juegos de mesa, ayudan a desarrollar todo lo mencionado anteriormente, ya que hacen que el niño/a comparta tiempo y espacio con otros jugadores (amigos, primos, hermanos, familiares…).

Existe en el mercado una gran variedad de opciones educativas en modo de juegos que harán que nuestros hijos/as trabajen la memoria, la atención, el lenguaje

Si queréis más información al respecto o alguna recomendación concreta de juegos para regalar, no dudéis en poneros en contacto con el equipo de PsicoSabadell. Estaremos encantados de ayudaros.

 

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Cuando las Navidades no son tan felices

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Se acercan estas fechas señaladas y en muchas personas comienzan a desatarse sensaciones encontradas. Y es que, a pesar de los buenos deseos y propósitos que siempre manifestamos al llegar la Navidad, hay mucha gente que sufre cuando se acerca este periodo, puesto que le toca confrontarse con las dificultades familiares de  su entorno.  A veces son las ausencias de seres queridos, otras veces los problemas familiares y conflictos no resueltos, con los que toca confrontarse. Estas situaciones, unidas a la presión social que ejercen los medios de comunicación que constantemente nos venden familias perfectas y unidas donde todos muestran una felicidad desmesurada, hacen que se despierten sentimientos de tristeza y ansiedad al comprar esa imagen idílica con nuestros entornos más reales.

Lo mismo ocurre con los sentimientos de soledad, en aquellos que por cuestiones personales / laborales  en ocasiones no tienen con quien pasar los días más señalados, alimentando creencias irracionales de desvalorización y de cuestionamiento sobre uno mismo.

No debemos olvidar que estas fechas tienen un valor positivo por lo familiares y en muchas ocasiones sirven de pretexto para reunirse con gente con la que habitualmente no es tan fácil, pero tampoco se puede caer en el error de magnificar y sobredimensionar su significado, especialmente si termina convirtiéndose en algo dañino para nosotros.

Los consejos para afrontar esta situación lo mejor posible si te has sentido identificado/a con las lineas anteriores son:

1- Ten presente que la publicidad y el marketing realizan una labor intensa para mostrar un modelo idílico de familia que no siempre es real. Y siempre con la función consumista que subyace en estas fiestas.  El mensaje que reluce sutilmente tras esto es el siguiente: «Regala felicidad» / » Compra la felicidad»

2- La familia no solo son aquellas personas con las que compartes factores genéticos y grupo sanguíneo, también son todas esas personas que tu has elegido para acompañarte en tu vida y especialmente en el día a día, amigos, compañeros del trabajo, de tu lugar de estudio o con los que compartes aficiones… Puedes aprovechar la mayor disponibilidad horaria para quedar y encontrarte con esa gente que te hace sentir bien. Que al final es lo verdaderamente importante.

3 – Aprovecha los días festivos para realizar actividades que sean gratificantes, descansa, y cuídate y recarga las pilas para empezar el nuevo año con ganas e ilusión.

4- No magnifiques las fechas, al final los días señalados tienen un origen histórico y cultural, pero no se termina el mundo, y no dejan de ser un día más en el calendario como cualquier otro, por lo que no tener un plan específico tampoco tiene que afectarnos tanto.

5- Si te reúnes con personas o en grupo, intenta no polemizar y no entrar en debates que puedan generar conflictos. En ocasiones temas candentes y de actualidad pueden ser un detonante de discusiones y enfados. Optimiza los momentos de reunión y asueto, y no dejes que visiones contrarias los eclipsen. Intenta ir a pasar un buen rato.

6- Las Navidades no resuelven conflictos de familia, si anteriormente había tensiones entre vosotros, no creas que por estar en estas fechas esto se va a esfumar. Los problemas en las dinámicas familiares se tienen que trabajar en terapia y de manera conjunta.

7- Pon límites. En ocasiones es tan importante saber poner distancia como acercarse, porque a pesar de la imagen que los medios arrojan, no todas las relaciones familiares son sanas, y la toxicidad en este ámbito genera importantes problemáticas psicológicas y emocionales.

8- Los regalos son accesorios. No centres las relaciones o las muestras de cariño en los bienes materiales. Esta es la fórmula consumista que quieren imponernos y al final no deja de ser una forma de llenar el vacío o las carencias emocionales con aspectos materiales.

9- Comunícate de forma asertiva. Si algo no te gusta, tienes que poder expresarlo, recuerda hacerlo siempre de una manera adaptativa que ayude a la resolución de esa problemática, pero no olvides defender tus valores y creencias, haciendo un uso adecuado del lenguaje, desde el respeto y la educación.

10- Aprende a estar bien contigo mismo/a, este es el punto más importante. El bienestar con uno mismo es la esencia. No se puede caer en el error de pensar que la felicidad procede de factores externos, porque en realidad procede de como nos enfrentamos y con que actitud afrontamos dichos acontecimientos.

 




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¿Castigar las malas notas?

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El final de curso ha llegado y con él las notas académicas de los estudiantes. Nos encontramos en pleno período de descanso después de un largo y duro curso escolar que comenzó en septiembre. Pero, ¿qué pasa cuando las notas no son todo lo buenas que se esperaba?

Algunas familias optan por castigar a sus hijos durante el verano como consecuencia de unas calificaciones finales que no eran las deseadas.

Y es que los adultos tendemos a pensar que castigando se va a conseguir que el niño o adolescente estudie más y por tanto se esfuerce también más el curso siguiente. Pero no siempre es así y, cuando lo es, no acaba de ser la manera más adecuada de concienciar al niño de los beneficios del estudio y de por qué debe implicarse y esforzarse más con las tareas escolares.

Por qué decimos esto 

Cuando se castiga a un niño o adolescente por malas notas más bien se está consiguiendo el efecto contrario: que el estudiante coja manía al estudio y se esfuerce aún menos siendo, por lo tanto, contraproducente el castigo.

Por otro lado, puede ser que el niño o adolescente sí estudie más y se vea aumentada su implicación en la escuela o instituto. Pero este esfuerzo se dará por miedo al castigo. Es decir, el estudiante no estará aprendiendo el significado verdadero del esfuerzo en el estudio.

Qué hacer entonces ante las malas calificaciones académicas

Ante las malas notas de tu hijo, primero debes mantener la calma y sobre todo no reñir al niño. Aunque cueste no enfadarse es imprescindible, ya que es súmamente importante depositar confianza en el menor para poder llegar al origen del problema. Siempre hay un motivo por el que el niño no logra alcanzar el éxito académico.

Estos motivos pueden ser varios y de diversa índole. Por ejemplo, podemos estar ante una dificultad de aprendizaje no detectada con anterioridad, desmotivación del menor ante lo académica, falta de interés del niño por el estudio y todo lo que esté relacionado, que el estudiante no esté pasando por un buen momento personal y emocional

Por todo esto y, sobretodo en aquellos casos en los que los resultados académicos no se correspondan con el esfuerzo del menor en los estudios, es importante poder ir descartando posibles causas.

Si necesitas asesoramiento sobre este tema o si sospechas que tu hijo/a puede tener alguna dificultad de aprendizaje que ahora no había estado presente, puedes ponerte en contacto con el equipo de profesionales de PsicoSabadell.

 

 Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Nuevas tecnologías en el aula

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Estos días podemos leer la noticia de que, en el país vecino, en Francia, se ha prohibido el uso de teléfonos móviles en los colegios. Una de las causas, según estas noticias, es la adicción que los niños y adolescentes muestran hacia este aparato tecnológico. Este hecho nos debería hacer reflexionar sobre varios aspectos.

Por un lado, es necesario hacernos la pregunta de si los niños, que cada vez a edades más tempranas disponen de teléfono móvil, son los suficientemente responsables como para utilizar un móvil.

Por otro lado, otra de las dudas que surgen es si de verdad es necesario el uso del teléfono móvil en la escuela y, concretamente, en las aulas. Son muchos los defensores de introducir este instrumento como herramienta didáctica y sacarle el máximo partido. Los que defienden esta teoría lo hacen en cuanto que son conscientes de la realidad actual donde la tecnología va avanzando terreno en nuestro día a día a pasos agigantados. Casi sin darnos cuenta es casi imprescindible la tecnología en nuestra vida cotidiana.

Y llegados a este punto, también es importante hacerse la pregunta de qué hacer en aquellos casos en los que los niños o adolescentes estén “enganchados” a su móvil. ¿Qué es más importante aquí, darle visibilidad al móvil en la escuela, hacerlo agente directo del proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestros niños, o relegarlo a un segundo plano, a las horas de recreo, por ejemplo?

Está claro que encontrar el equilibrio entre una opción y otra a veces puede ser complicado. Pero la realidad es que las tecnologías en general y el teléfono móvil en particular cada vez están más presentes. Y sería un error eliminarlas del todo de la vida escolar. Hay que tener en cuenta que los niños de hoy en día son niños que han nacido en la era digital. Y no se les puede imponer una manera de enseñar que hace siglos que existe.

Las nuevas tecnologías permiten a los estudiantes más flexibilidad y manipulación en su aprendizaje, lo que favorece las experiencias de los niños y el aprender de manera más vivencial. Por ejemplo, existen aplicaciones que permiten a los niños ver como se forma una ecuación química. Aquello que cuesta tanto de ver con las explicaciones clásicas del profesor y la pizarra, hoy se nos permite verlo paso a paso, permitiendo al alumno comprender como se forman las ecuaciones desde el inicio hasta el fin.

Este es solo un ejemplo de aplicaciones, juegos, programas informáticos, etc. que favorecen el aprendizaje de los niños y adolescentes de hoy en día.

No obstante, el riesgo a que la adicción crezca con este tipo de actividades está ahí. Y por eso es importante educar a los menores en el uso responsable de las nuevas tecnologías. Explicarles qué son, para qué se utilizan, en qué nos pueden ser útiles y, sobre todo, cómo deben ser usadas y cuándo. Que sepan distinguir los espacios y los tiempos es muy importante, diferenciar entre la hora de recreo y las horas de clase. Deben aprender a ser responsables y autónomos, que por ellos mismos sean capaces de dejar el móvil de lado o apagarlo cuando están en el aula.

Siempre será mucho mejor educar a los niños desde pequeños en el uso responsable de las nuevas tecnologías que prohibirles su uso.

 

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109

 

 


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Poner límites sin limitar el desarrollo

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Todos los niños necesitan limites. De hecho cuando estamos en la barriga de la madre el propio útero limita un espacio en el cual nos sentimos recogidos y protegidos. Cuando los bebes nacen con prematuridad en el mismo hospital les colocan pequeños cojines envueltos a su alrededor para limitar su espacio y de esta manera proporcionarle una sensación de calma.

Los niños deben jugar, descubrir el mundo, ser curiosos, explorar, indagar… y es en este procesos de búsqueda que necesitan un mapa; unos padres que le muestren cual es el mejor camino para llegar a donde quieran ir.  Tenemos que tener en cuenta que los limites tienen que basarse en las necesidades del niño y no en las de los adultos. Frecuentemente cometemos el error de controlar en exceso las conductas de los niños precisamente porque a nosotros nos reconforta y tranquiliza saber en todo momento que hace y con quien está pero limitar no significar tener  un control excesivo u obsesivo de nuestros hijos.

Hay que tener claro que lo que hay que limitar es la conducta y no los sentimientos. Poner limites tiene que combinarse con mostrar afecto siempre y recordar decir a nuestros hijos donde pueden llegar y explicar el porque es una función básica de los padres. No podemos pensar que la escuela tiene que asumir esta responsabilidad, en todo caso la complementa.

Los niños no nos querrán menos porque les pongamos limites adecuados y con un objetivo claro.  De hecho, sentir que tienen una barrera que no pueden traspasar es fundamental para sentirse integrados en la sociedad a medida que crecen.

Está demostrado que tanto la ausencia de límites, como una educación excesivamente restrictiva genera dificultades en el comportamiento del niño / adolescente. Por este motivo es fundamental ser capaz de encontrar el equilibrio de un correcto establecimiento de límites y la muestra afectiva y comprensión que los más pequeños necesitan para desarrollarse de forma adecuada.

En PsicoSabadell disponemos de un equipo especializado para daros pautas educativas y talleres para padres que serán una guía en el proceso de la educación con vuestros hijos.

 

Raquel Bello
Nº Col 25124


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La importancia del primer vínculo

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Los humanos establecemos vínculos constantemente con las personas que nos rodean. Con nuestra pareja, familiares, amistades, etc. Pero el vínculo más importante que creamos, es el primero de todos. Se le llama apego, y es el vínculo emocional que establecemos en edad temprana con nuestro cuidador primario, es decir con la madre, o la figura de referencia en nuestro cuidado.  

Los bebes nacen con conductas, como el balbuceo, las sonrisas, la necesidad de contacto, el llanto, etc., destinadas a generar respuestas en sus cuidadores para generar así el vínculo. Pero también poseen un comportamiento innato que les lleva a explorar cosas nuevas. Un apego seguro genera en los bebes un sentimiento de aceptación y de protección incondicional de sus cuidadores, proporcionándoles la seguridad emocional necesaria para el buen desarrollo de su personalidad y una base segura para explorar el mundo que les rodea. Por contra, la dificultad de acceso o la inacción de su cuidador, puede generar un estado de ansiedad o temor en los bebes.

El tipo de apego que adquirimos se suele mantener a lo largo de la vida, construyendo un modelo de personalidad propio con creencias y juicios sobre nosotros mismos y los demás que condicionan los vínculos y dinámicas que establecemos en nuestra vida y nuestras relaciones.

 

Tipos de apego

Los autores que han estudiado el apego, definen tres tipos:

  • Apego seguro: es aquel en el que el niño busca la protección y la seguridad del cuidador y recibe cuidado constantemente. El cuidador suele ser afectivo y está disponible constantemente a las necesidades del niño, lo que permite al niño desarrollar un concepto de sí mismo y de confianza positivos.

De mayores, las personas que tuvieron un apego seguro, suelen ser psicológicamente estables y construyen relaciones con los demás que tienden a ser más cálidas, estables y satisfactorias.

 

  • Apego evitativo: es aquel en el que el niño crece al lado de un cuidador inaccesible emocionalmente y que desatiende constantemente sus necesidades. El niño no adquiere el sentimiento de confianza hacía si mismo que le lleve a querer explorar.

De mayores, tienden a ser solitarios, muy racionales, reprimen sus emociones, y evitan cualquier situación que les angustie. También suelen aparecer sentimientos de inseguridad y abandono.

 

  • Apego ambivalente: es aquel en el que el niño recibe una respuesta incoherente del cuidador; quien dispone de pocas habilidades y se muestra contradictorio. En ocasiones es afectuoso, y en otros momentos ignora al niño, o incluso se enfada con él.

De mayores son personas excesivamente autocríticas e inseguras. Son dependientes y se muestran constantemente desconfiadas y con miedo a ser rechazadas, aunque lo camuflen bajo comportamientos controladores.

 

  • Apego desorganizado: es aquel en el que el niño recibe del cuidador respuestas que le generan miedo debido a que se dan situaciones caóticas, incontroladas y violentas. El cuidador muestra una conducta atemorizante hacía el niño, o atemorizada por lo que sucede. El niño percibe una ausencia total de control en su seguridad, protección y estima.

De mayores muestran una personalidad temerosa, evitativa y violenta. Trasladan los sentimientos reprimidos en el pasado al presente, interpretando las cosas como peligros que les hacen reaccionar de forma impulsiva, con tres tipos de conducta: se bloquean, huyen o pelean.

 

Desde nuestro centro de psicología consideramos esencial evaluar todos los aspectos que puedan estar contribuyendo al malestar del paciente, incluyendo sus vínculos más primarios y la forma en que ahora los construye. Por lo que, si identificas aspectos en tu caso de este estilo, no dudes en contactarnos y comenzar a realizar un abordaje integrador que te ayude a detectar y adquirir estrategias para mejorar tus habilidades personales y con los demás.

 

Por:   Marta Farré
Nº Col. 23.251


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La intervención multidisciplinar, es el éxito

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Cuando nos enfrentamos a los distintos trastornos psicopatológicos, especialmente en niños, nos encontramos con un aspecto crucial a tener en cuenta: el niño/a  está en continuo desarrollo y cuando se produce un desfase en alguna de estas áreas, eso suele afectar al resto interfiriendo en el proceso madurativo.

Es por eso que desde nuestra óptica, es fundamental realizar un trabajo coordinado y conjunto con especialistas de diferentes áreas, ya que nos permitirá la pronta detección de las problemáticas que vayan surgiendo. Habitualmente los primeros que pueden detectar alguna anomalía son la familia siempre asesorados de los pediatras y / neuropediatras, especialistas en detección temprana. Conjuntamente pueden dar la voz de alarma cuando identifiquen algún retraso en el desarrollo o cambio significativo en el niño, que nos alerte de que algo no avanza de la forma que esperábamos. Es importante en esta fase inicial no ser alarmista, es decir, hay que supervisar y se puede realizar una consulta puntual para valorar que puede estar sucediendo, pero siempre respetando el proceso madurativo de cada niño/a. De la misma forma que no hay dos personas idénticas, tampoco todo el mundo madura al mismo ritmo. Una correcta estimulación y saber cubrir las necesidades fisiológicas y emocionales del pequeño será la clave del avance.

En aquellos casos que se haya detectado alguna problemática específica, la coordinación con los especialistas del CDIAP nos permitirá trabajar de forma conjunta en las áreas que estén más afectadas. Para ello nuestro equipo dispone de dos Psicólogas Generales Sanitarias especializadas en la evaluación, el diagnóstico, y el tratamiento de los distintos trastornos psicopatológicos de la infancia y adolescencia.   Una Médico Psiquiatra con especialidad en infanto- juvenil y adultos, para los casos en los que debido a alteraciones en la conducta  sea necesario iniciar o supervisar una pauta farmacológica. Así como una Psicopedagoga y una Logopeda expertas en los trastornos del aprendizaje, del habla y de la voz, que trabajarán de manera coordinada con los demás especialistas y la escuela y el EAP, hasta lograr la adquisición del lenguaje o superar la interferencia escolar que se esté dando.

El trabajo multidisciplinar que realizamos en PsicoSabadell, nos permite cubrir las necesidades a nivel familiar, como escolar, realizando un trabajo conjunto con padres y con la escuela (a través de pautas y estrategias, creando una adaptación curricular, e incluso acompañamiento en el aula en los casos que necesarios).


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La autocompasión: la amabilidad con uno mismo/a

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Es probable que, en más de una ocasión, no te hayas perdonado por aquello que hiciste, a tu parecer, de forma equivocada en un momento determinado. E incluso, te hayas castigado, condenado y juzgado por ello. ¿Te suenan los pensamientos: “¿No soy bastante bueno”, “No sirvo para esto” e incluso “Soy un inútil?» En definitiva, un conjunto de autovaloraciones dañinas y juicios globales negativos que dañan de forma importante nuestra autoestima, desembocando incluso en inseguridad, sintomatología depresiva y/o ansiosa entre otros. En cambio, cuando el mismo error es cometido por una persona querida (familiares, amigos, etc.), eres mucho más permisivo/a, e incluso, puedes llegar a expresar palabras amables hacia la persona en cuestión.

La autocompasión no implica negar el sufrimiento, ni tampoco victimizarnos por ello. Ser autocompasivo implica aceptar (que no validar y dar por bueno) el problema y tomar conciencia del mismo, reconociendo ese inevitable dolor, reconociendo que el ser humano es imperfecto y falible. La autocompasión no conduce a la pasividad e inmovilidad, sino a un comportamiento proactivo para poder mejorar la situación de alguna forma. En definitiva, entrenarse en el cuidado hacia uno mismo/a implica entender la situación por la que estás pasando, sentir compasión por la misma y sustituir la autocrítica por una respuesta más amable.

Ser autocompasivo y permitir equivocarse fomenta estados emocionales positivos como la felicidad y la alegría, y nos aleja de una autoestima negativa, así como también fomenta el crecimiento personal humano, desde la base del reconocimiento de que las equivocaciones también forman parte inevitable de la vida.

Georgina Vidal
Nº Col. 25.276

 

 


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Discalculia, problemas con las mates

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¿A tu hijo le cuestan las matemáticas y no sabes de qué manera ayudarle para que entienda mejor los números? ¿Obtiene malas notas en esta asignatura, aunque se esfuerce en estudiar y sea aplicado? Si el caso de tu hijo reúne estas condiciones, quizás no es consecuencia de que las mates sean una asignatura abstracta. Puede que estéis ante una dificultad de aprendizaje: discalculia.

Matemáticas suele ser la asignatura que más críticas recibe al ser considerada la más difícil por casi todos los escolares. Y es cierto que tiende a comportar más problemas en la comprensión de los niños debido a que su contenido es abstracto y a veces el pensamiento infantil no está del todo preparado para según qué clase de reflexiones abstractas. Pero no siempre éste es el motivo de que un niño muestre dificultades ante toda esta asignatura. Y es por ello por lo que, por mucho que se apliquen, que estudien y que se comporten responsablemente antes sus contenidos, los resultados obtenidos no se corresponden con el nivel de esfuerzo destinado al estudio de esta materia.

Y es aquí cuando hablamos de discalculia, uno de los trastornos de aprendizaje menos conocido y, por tanto, del que menos conocimiento se tiene. Pero no por ellos es menos importante ni deja de existir. Al contrario, si no se detecta a tiempo, las dificultades van aumentando con el paso de los cursos académicos, provocando cada vez más caos en la mente del niño que padece esta dificultad.

Así pues, la discalculia (o dificultad en el aprendizaje de las matemáticas) es una dificultad de aprendizaje que afecta al aprendizaje de la aritmética, siempre y cuando esta dificultad no pueda atribuirse a otras causas como discapacidad intelectual o escolaridad inadecuada. (Andreu et al., 2013). A grandes rasgos, esto quiere decir que el niño con estas características tendrá dificultades a la hora de solucionar problemas matemáticos, de recordar datos numéricos y también en todo aquello relacionado con el cálculo (suma, resta, multiplicación y división).

Algunas de las señales de alerta, para saber si tu hijo puede padecer esta dificultad de aprendizaje, son:

  • Poco domino para la edad de las operaciones matemáticas básicas: suma, resta, multiplicación, división.
  • No existen otras dificultades que puedan estar causando la discalculia: discapacidad intelectual, problemas de visión, audición, estar adaptándose a un entorno escolar nuevo (cambio de escuela, proviene de otro país y no entiende bien el idioma…).
  • Dificultades en la resolución de problemas matemáticos y también a la hora de organizarse para resolverlos. No acaban de entender el problema.

Es importante tener en cuenta estos síntomas, y acudir a un especialista que pueda determinar si estamos ante un caso de discalculia. Y a partir de aquí, trabajar para ayudar al niño y dotarlo de herramientas pedagógicas que lo ayuden a comprender mejor las matemáticas.

Este paso es esencial ya que una discalculia no diagnosticada correctamente es muy compleja de tratar. En este caso se partiría de la idea de que al niño le cuesta esta materia, se le da mal, y con repaso y más estudio, se piensa que se solucionará. Nada más lejos de la realidad. Es muy importante poder ofrecer al niño con dificultades matemáticas un plan de trabajo especializado y adaptado a sus necesidades.

Si te ha gustado este artículo y quieres saber más sobre la discalculia, si sospechas que tu hijo/a pueda mostrar dificultades matemáticas que supongan un serio problema para su aprendizaje, no lo dudes y contacta con nosotros. Estaremos encantados de asesoraros.

 

Tania Visiga
Num.Col. 1109

Fuente:

Andreu, Ll., Serra, J.M., Soler, O. & Tolchinsky, L. (2013). Trastorns d’aprenentatge de l’escriptura i de les matemàtiques (pp. 20-21). Barcelona: UOC.


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La autonomía en los niños

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Cuando se habla de autonomía se hace referencia a la capacidad del ser humano para desarrollar actividades y/o acciones donde éste sea el único agente que tiene el control sobre dichas acciones y, por lo tanto, es él quien las dirige de la manera que cree más oportuna.

La autonomía, no obstante, es un proceso que se va adquiriendo poco a poco desde que nacemos mediante la educación que recibimos. Por lo tanto, dependiendo del patrón educativo que ejerzan nuestros padres sobre nosotros, adquiriremos un tipo de autonomía u otro. Esto es, seremos más o menos dependiente en función de cómo nos hayamos ido educando.

Por qué es importante fomentar la autonomía

Es esencial ir adquiriendo autonomía desde la más tierna infancia por diversos motivos:

  • Resolución de problemas. Es importante que el niño aprenda a solucionar sus propios problemas de manera autónoma y sin la ayuda de un adulto. De esta manera se busca que nunca tengan que recurrir a la figura materna o paterna para que sean ellos quienes hagan el trabajo y les facilite la existencia.
  • Aprender a valerse por sí mismos. No existe mayor satisfacción que el saberse capaz de realizar determinadas acciones sin depender de otra persona. Esto hace aumentar la autoestima de toda persona que, a su vez, conlleva a un óptimo estado emocional, que sería la base para la estabilidad de cualquier ser humano.
  • Marcar límites. Los niños necesitan límites y necesitan que sus padres les indiquen esos límites y las consecuencias de traspasar dichos límites, los cuales les proporcionan tranquilidad en su desarrollo.

Qué pasa cuando esta autonomía es inexistente o está poco instaurada en el niño

Si siempre se hace los trabajos por el niño, si no se le deja que se enfrente a sus problemas por sí mismo y solucionarlos él solo, cuando este niño sea adulto no sabrá cómo superar situaciones de la vida cotidiana en las que es necesario actuar de manera rápida y ágil. En otras palabras, no estará preparado para una vida adulta saludable. No se pueden evitar los problemas futuros que tenga el niño cuando sea adulto, pero se le pueden proporcionar herramientas y se le puede entrenar para que no le cojan desprevenido y, por lo tanto, le sea más fácil superar cualquier obstáculo. María Montessori, gran pedagoga italiana del siglo XX, decía que cualquier ayuda innecesaria que se le proporcionara al niño sería un impedimento para su desarrollo.

Además, cuando un niño es dependiente de un adulto o poco autónomo llegará a la edad adulta con una serie de dificultades, entre ellas:

  • Niveles elevados de frustración. Acostumbrado a que siempre solucionen sus problemas, no tendrá las herramientas necesarias para enfrentarse por su cuenta a la vida adulta, lo que le provocará elevados niveles de frustración al no sentirse capaz de valerse por sí mismo.
  • Baja autoestimas. Al ser consciente de que depende de otros para realizar sus tareas diarias, el niño o adulto dependiente tendrá una baja autoestima.

Cómo favorecer la autonomía en los más pequeños

Para favorecer la autonomía del adulto es imprescindible que el adulto adopte el papel de guía en los aprendizajes del niño. Es decir, haciéndole saber que el adulto está con él y lo acompaña, pero dejándolo libre para que sea el propio niño el que desarrolla las capacidades necesarias para superar sus dificultades.

Un ejemplo muy básico sería, por ejemplo, el de un niño que de repente cae mientras está jugando feliz y tranquilo. ¿Qué pasa en ese momento? El adulto que está ahí, observando lo que hace el niño, tiende a correr para ir en su búsqueda y cogerlo del suelo. Esta acción no está mal teniendo en cuenta que al adulto no le gusta que su niño caiga al suelo y se haga daño, pero pequeñas acciones como estas inhabilitan al niño, lo anulan. En ese momento el niño piensa que él por sí mismo no puede levantarse y ha venido el adulto a recogerlo… ¡Menos mal que estaba el padre, madre o cualquier otro adulto cerca! El mensaje que se le debería dar es el de que estás ahí con él, lo acompañas, sabes que se ha caído y posiblemente se haya hecho daño, lo entiendes y empatizas con él, pero a la vez debes animarlo y empoderarlo para que sea capaz por sí mismo de levantarse. Y esto no quiere decir que no se pueda coger al niño, sino que, por ejemple, se le puede dar una mano y ayudarlo, lo cual será mejor que levantarlo directamente sin darle la oportunidad de hacerlo por sí mismo.

 

Tania Visiga Delgado
Num. Col. 1109


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