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Aspectos clínicos de la depresión

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La característica común de los Trastornos Depresivos es la presencia de tristeza, sentimientos de vacío o irritabilidad, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan de forma significativa la capacidad de funcionamiento y adaptación de la persona.  

La persona puede describir sus sentimientos refiriendo que se encuentra deprimida, triste, desesperada, desanimada. Puede quejarse de no tener sentimientos, de llorar frecuentemente o de encontrarse ansiosa

En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser más irritable que triste. También en niños, una caída precipitada en el rendimiento escolar puede reflejar una concentración pobre asociada a la depresión.

Para las personas con cuadros de menor gravedad el funcionamiento en su vida diaria puede parecer normal, pero requiere un esfuerzo notablemente mayor.

En algunos casos, la persona puede no llegar a percibir sus sentimientos de tristeza, por lo que es muy importante la entrevista realizada por un profesional con experiencia en este trastorno, que pueda reconocer síntomas subyacentes que no afloran fácilmente. Hay que tener en cuenta no solo lo verbalizado por la persona, sino también la expresión facial y su comportamiento. Algunas personas refieren quejas somáticas (por ejemplo, dolores y molestias corporales) en lugar de sentimientos de tristeza. Muchas refieren o muestran mayor irritabilidad (por ejemplo, enojo persistente, tendencia a responder a los eventos con arrebatos de enojo o culpar a otros, también un exagerado sentido de frustración por asuntos menores). En algunas personas, hay una reducción significativa de los niveles anteriores de interés o deseo sexual.

Otros síntomas que pueden presentar, incluyen: Cambios en el apetito o el peso, el sueño y la actividad psicomotora; energía disminuida; sentimientos de inutilidad o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones; o pensamientos de muerte

La pérdida de interés o placer suele estar casi siempre presente. Suele estar afectado el disfrute en actividades que antes se consideraban placenteras. Los miembros de la familia a menudo notan el retiro social o el abandono de las aficiones placenteras.

La sensación de inutilidad o culpa asociada con un cuadro depresivo puede incluir evaluaciones negativas poco realistas, o preocupaciones y reflexiones culposas sobre fallas pasadas menores. A menudo las personas malinterpretan los eventos cotidianos y tienen un sentido exagerado de responsabilidad por eventos adversos.

El Trastorno depresivo mayorrepresenta la condición clásica en este grupo de trastornos. Se caracteriza por episodios de al menos 2 semanas de duración (aunque la mayoría de los episodios duran considerablemente más tiempo) que implican cambios claros en el afecto, la cognición y las funciones neurovegetativas. El trastorno suele ser recurrente en muchos casos. 

La cronificación de los síntomas depresivos aumenta sustancialmente la probabilidad de empeorar rasgos de personalidad subyacentes, de producir o empeorar síntomas de ansiedad y  también suele ser un factor de riesgo para el consumo de sustancias.

Muchas personas a las que posteriormente se les diagnostica un Trastorno bipolar, comienzan presentando uno o más episodios depresivos. Esto es más probable en individuos con un primer episodio depresivo en la adolescencia, y aquellos con una historia familiar de Trastorno bipolar

Otros trastornos con los que el Trastorno depresivo mayor coexiste con frecuencia son el Trastorno de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo, Anorexia nerviosa, Bulimia y Trastorno de personalidad límite.

La Distimia es una forma más crónica de depresión, que puede ser diagnosticada cuando la alteración del estado de ánimo continúa durante al menos 2 años en adultos o 1 año en niños.

El Duelo provocado por una pérdida puede provocar un gran sufrimiento, pero no suele provocar un episodio depresivo mayor. Cuando éstos ocurren juntos, los síntomas depresivos y el deterioro funcional tienden a ser más graves y el pronóstico es peor. El duelo que se relaciona de forma conjunta con la depresión, tiende a ocurrir en personas con vulnerabilidades a los Trastornos depresivos, y en estos casos, para la recuperación puede ser necesario realizar un tratamiento psicoterapéutico e incluso implementar tratamiento farmacológico antidepresivo.

El Trastorno disfórico premenstrual consiste en un Trastorno depresivo que comienza en algún momento posterior a la ovulación y remite pocos días antes de la menstruación. Suele tener un marcado impacto en el funcionamiento de la persona; por lo que es importante considerar un tratamiento.

En PsicoSabadell, disponemos de un médico especialista en Psiquiatría que valorará la idoneidad de prescribir un tratamiento farmacológico en aquellos casos que sea pertinente.

Psiquiatra
Dr. Mariano Bellina
Num. Col. 47541


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Qué regalar a los niños estas fiestas

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Se acerca la Navidad y los Reyes, una época del año en la que los niños suelen ser los protagonistas de todos los encuentros familiares y actividades que se lleven a cabo en estos días. Pero si un momento de estas fiestas en el que son aún más protagonistas es en los regalos.

Ya sea el Tió, Papá Noel o los Reyes Magos, los niños estos días van a recibir regalos. De hecho, esperan durante todo el año este momento con mucha ilusión. Para ellos todo lo que ocurre estos días es mágico. Por eso los padres suelen querer siempre lo mejor para sus hijos y, por supuesto, regalarles todo aquellos que los niños quieren, puesto que ver la cara de felicidad de un hijo no tiene precio.  Pero ¿se debe regalar a los niños todo cuanto piden?

Como hemos comentado, estas fechas son especiales y todos tenemos derecho a disfrutarlas, ya seamos niños o adultos. Por lo tanto, los niños tienen derecho a recibir sus regalos. Pero es muy importante que esto ocurra de una manera racional y no dejándose llevar por los sentimientos y las ganas de hacer feliz a los más pequeños. Ellos son mucho más felices con regalos emotivos, como por ejemplo dedicándoles más tiempo para pasar con los padres y con sus seres queridos.

 

Cómo regalar racionalmente

Cuando hablamos de regalar racionalmente hacemos referencia a reflexionar sobre qué es lo que realmente necesita nuestro hijo/a. Por lo tanto, antes de decidir qué comprar, tendremos que tener en cuenta ciertos aspectos. A continuación, os compartimos una lista de reflexiones que podemos llevar a cabo antes de comprar los regalos:

  1. ¿Qué le aportará?
  2. ¿Le beneficiará o le perjudicará?
  3. ¿Es realmente necesario o es un capricho porque un/a amigo/a lo tiene?
  4. ¿Lo necesita para su correcto desarrollo?
  5. ¿Con qué finalidad quiere que le regale eso que tanta ilusión le hace?
  6. ¿Qué características tiene el regalo que lo hacen tan valorado por el niño/a?

 

Ideas para regalar a nuestros hijos/as

Llegados a este punto, desde PsicoSabadell os recomendamos que os decantéis en la medida de lo posible por todas aquellas opciones que sean útiles para el niño/a o adolescente y que lo ayuden en su desarrollo psicológico, social y académico. Todas aquellas opciones más educativas, como por ejemplo los juegos de mesa, ayudan a desarrollar todo lo mencionado anteriormente, ya que hacen que el niño/a comparta tiempo y espacio con otros jugadores (amigos, primos, hermanos, familiares…).

Existe en el mercado una gran variedad de opciones educativas en modo de juegos que harán que nuestros hijos/as trabajen la memoria, la atención, el lenguaje

Si queréis más información al respecto o alguna recomendación concreta de juegos para regalar, no dudéis en poneros en contacto con el equipo de PsicoSabadell. Estaremos encantados de ayudaros.

 

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Una intervención multidisciplinar

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En muchas ocasiones escuchamos hablar de las intervenciones terapéuticas en las que varios profesionales intervienen con el mismo niño o adolescente. Pero hay quien no tiene clara la función de tantos profesionales actuando sobre el mismo caso. Para clarificar a que se refiere vamos a dedicar este post a explicar en que consiste centrándonos en el área de infanto- juvenil.

Ante casos concretos como por ejemplo los trastornos del desarrollo, las necesidades de intervención suelen ser muchas, porque las afectaciones se ponen de manifiesto en la mayor parte de áreas de desarrollo del niño y esto requiere de un abordaje integral, en el que diferentes especialistas trabajen conjuntamente. Las consecuencias pueden influir en la adquisición de itos prototípicos del desarrollo infantil (contacto ocular, adquisición del habla, del juego simbólico,  las relaciones sociales y de otras formas de interacción del niño con su entorno). Cuando se identifican retrasos o dificultades de este tipo, es crucial comenzar un trabajo terapéutico que fomente la estimulación de todos aquellos aspectos que están viéndose retardados. Ya que no debemos olvidar que las primeras fases del crecimiento son críticas, y todo lo que se pueda adquirir aquí será la base para posteriores aprendizajes.  Por tanto, llegados a este punto, la familia tiene que solicitar ayuda para minimizar las consecuencias, y aumentar los recursos y estrategias que puedan suplir estas dificultades en el pequeño/a.
En muchas ocasiones también los propios familiares requieren de ayuda para afrontar la vivencia que están teniendo. Y es que, cuando pensamos en la crianza y evolución de un niño/a la tendencia general, es a hacerlo desde una visión normalizada, donde la dificultad se obvia. Y sin embargo, cuando la realidad es distinta, tenemos que hacer un trabajo de afrontamiento que en ocasiones tampoco resulta sencillo.

En PsicoSabadell somos muy conscientes de todo este proceso, y de la implicación que tiene sobre el sistema o núcleo familiar, por eso disponemos de un equipo multidisciplinar con especialistas del ámbito de infantil que realizarán un abordaje integral de la problemática de tu hijo. La clave del éxito es el trabajo coordinado y conjunto con la familia, la escuela y el resto de profesionales que intervienen en el proceso terapéutico del niño/a con el fin de aunar fuerzas para lograr los objetivos terapéuticos marcados en cada caso.

Disponemos de una neuropsicóloga que realizará una  evaluación diagnóstico de los diferentes trastornos neuropsicológicos, trabajando siempre mano a mano con neuropediatras, pediatras, neurólogos, con el objetivo de velar por las necesidades del paciente. Una psicóloga general sanitaria de infanto-juvenil que es además es especialista en trastornos del desarrollo y concretamente  trastornos del espectro autista TEA. Una logopeda para el tratamiento de los casos en los que se requiera hacer una intervención en trastornos del lenguaje (oral y escrito), trastornos de la voz y del desarrollo orofacial y otras alteraciones funcionales. Y una psicopedagoga especialista en trastornos del aprendizaje que proveerá al niño/a, a la familia y a los profesores, de las herramientas necesarias para hacer frente a las dificultades académicas derivadas de su problemática. Ademas de la creación y adaptación de los planes curriculares en base a las necesidades de cada paciente.



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Motricidad gruesa

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La motricidad gruesa hace referencia a la capacidad de controlar todos aquellos movimientos grandes del cuerpo como gatear, mantenerse de pie, caminar, correr, saltar, bailar… con la posición del cuerpo y con el equilibrio de este. Así pues, en la motricidad fina entran en juego las extremidades inferiores (piernas y pies) y las superiores (brazos).

La motricidad gruesa, igual que pasa con la motricidad fina, se va desarrollando poco a poco según va evolucionando el bebé desde que nace. Así, un bebé de 3 a 6 mese es capaz de girar la cabeza y todo el cuerpo, a los 18 puede bajar escaleras y lanzar objetos pequeños y poco pesados, a los 2-3 años puede correr y esquivar obstáculos, a los 4-5 años puede mantener el equilibrio sobre un pie y a partir de los 5 años es capaz de mantener el equilibrio por completo.

¿Qué ocurre cuando un niño muestra dificultades en la adquisición de la motricidad gruesa?

Está demostrado que la motricidad gruesa es muy importante para el desarrollo del niño en cuanto a capacidades cognitivas se refiere. Por ejemplo, a la hora de gatear el cerebro del niño está llevando a cabo unas conexiones neuronales y una coordinación visoespacial muy importantes para este aspecto.

Y por este motivo es importante estar alerta ante cualquier dificultad que pueda mostrar un niño a lo largo del desarrollo de la motricidad gruesa como puede ser a la hora de gatear o caminar, correr, mantener el equilibrio…

Una vez detectada la dificultad, es importante comenzar un trabajo psicoeducativo para fortalecer y afianzar la motricidad gruesa. Este trabajo estará basado, entre otros y siempre pensando en actividades más motivadoras o lúdicas, en la realización de ejercicios como los siguientes:

  • Realizar recorridos con materiales de psicomotricidad como aros, colchonetas y demás en los que también sea necesario reptar por el suelo en algún momento del circuito. La finalidad es que haya movimiento, que se tenga que ejercitar los músculos que intervienen en la motricidad gruesa.
  • Jugar a juegos tipo Twister en los que deba ir intercambiando pies y manos a la vez que realiza movimientos que implican la motricidad gruesa. Aquí, además, se trabaja la lateralidad del niño.
  • Jugar a juegos de toda la vida como la rayuela, el gato y el ratón, el escondite o pica pared. Sobra decir que, en todos estos juegos, en los que hay que correr, saltar, saltar sólo con un pie mientras se mantiene el equilibrio, etc., se ponen en marcha todos aquellos músculos implicados en la motricidad gruesa.

Si sospechas que tu hijo puede tener dificultes de motricidad gruesa y necesitas más consejos al respecto, no dudes en ponerte en contacto con el equipo de PsicoSabadell. Os asesoraremos en todo lo que necesitéis tu hijo y tú.


Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Autismo y escuela

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El autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) es, como su nombre bien indica, un trastorno neurobiológico del desarrollo. Los síntomas y signos de alerta comienzan ya en la primera infancia, es decir, en la etapa que comprende entre el nacimiento y los 3 años.

A pesar de que cuando oímos hablar de autismo nos viene a la cabeza la imagen de algún personaje de película realizando movimientos repetitivos y expresando frases imitadas o repetidas, con bajo coeficiente intelectual, tenemos que tener claro que hay muchos grados de autismo.

Y atendiendo a esos grados, podemos hablar de autismo de alto funcionamiento cuando hacemos referencia a aquellas personas que pueden llevar una vida totalmente normal y, en los niños, pueden estar escolarizados en una escuela ordinaria. No obstante, sus dificultades les obligaran a seguir un tratamiento psicológico y psicopedagógico para que su inclusión en el mundo social, el cual no entienden al cien por cien, les afecte lo menos posible.

¿Y en qué consiste el tratamiento de un alumno con TEA dentro de la escuela? Dependerá mucho de las características del niño, como en cualquier otro caso, así como del apoyo y trabajo que la familia realice desde casa. Pero a grandes rasgos, podemos decir que el psicopedagogo de la escuela llevará a cabo un trabajo paralelo de inclusión y adaptación al entorno escolar y académico y también será importante tratar todos aquellos aspectos relacionados con las emociones del alumno, puesto que son niños con los sentimientos muy a flor de piel y necesitarán apoyo en esta área.

Con inclusión y adaptación al entorno escolar y académico entendemos tanto la adaptación al espacio, a los compañeros, a los profesores y demás personal del centro educativo, así como la adaptación de aquellas materias en las que el alumno requiera de ayuda, en caso de que sea necesario. Una adaptación del currículum o un refuerzo más individualizo pueden ayudar al alumno a seguir las clases con total normalidad. Siempre siguiendo las necesidades individuales de cada uno, puesto que cada niño es diferente y, por tanto, nunca habrá dos casos iguales.

Este aspecto es muy importante puesto que son alumnos vulnerables los cuales a veces no acaban de entender las relaciones sociales y pueden malinterpretar comentarios de los compañeros o incluso sentirse excluidos o fuera de lugar, como si ellos no perteneciesen a esa escuela, a ese grupo de compañeros, etc.

Por otro lado, también es fundamental una buena comunicación entre la escuela y la familia. Esta comunicación está pensada para ayudar al alumno tanto en el entorno familiar como en el escolar, por eso es importante que se dé con asiduidad y cualquier cambio que experimente el niño a nivel familiar, el colegio deberá estar al día para poder trabajarlo también desde aquí, puesto que, al ser niños tan sensibles, seguramente les afectará en su día a día.

Así pues, la familia y la escuela tienen que trabajar unidas por el bien del alumno, para conseguir que sea un niño autónomo y pueda llevar una vida lo más normalizada posible.

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109



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Intervención en una sala multisensorial

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Cuando hablamos de las intervenciones que se llevan cabo en las salas multisensoriales, nos referimos al enfoque Snoezelen, que consiste en una serie de técnicas para la estimulación de sensaciones y estímulos en el trabajo con personas que tienen unas necesidades específicas en cuanto a su desarrollo.

Los estímulos sensoriales que se ofrecen son de tipo visual, auditivosomático teniendo siempre en cuenta aquellas áreas donde no hay limitaciones,  especialmente con la pretensión de mejorar su calidad de vida.

Está más que demostrado, que hay una relación directa entre la estimulación de nuestro sistema nervioso y el campo sensorial, y los vínculos que establecemos con el entorno y el mundo que nos rodea. Especialmente en cuanto al desarrollo de la persona y el aprendizaje  e integración con el mismo.
La neuroplasticidad del cerebro juega a nuestro favor, permitiendo que se creen nuevas conexiones, reorganizándose, y modificándose nuestro sistema nervioso central en función de los imputs que recibe del entorno. Con esta estimulación externa conseguiremos favorecer la maduración del sistema nervioso central, y por tanto interactuar de una forma más adaptativa a medida que esto se trabaja.

Cuando se empieza una intervención en una sala multisensorial, es muy importante tener en cuenta el perfil sensorial de la persona con la que vamos a interactuar, es decir, hay que atender a sus necesidades comunicativas cognitivas y motoras. Además tenemos que priorizar la integración propioceptiva, táctil y vestibular  del sujeto ya que sobre éstas, se basarán el resto de desarrollos. Ser consciente del propio cuerpo, del espacio, y de los movimientos para poder responder de forma adecuada a los estímulos del entorno, es fundamental. Además hay que ser capaz de trabajar las estrategias anticipación para que el sujeto tenga confianza en el proceso que se va a llevar a cabo. Para ello podemos introducir ciertas claves visuales auditivas o sensoriales que sirvan de guía.
El terapeuta tiene que ser consciente de la importancia de la observación y el registro constante, para que en todo momento quede reflejado el punto de partida, pero al mismo tiempo los avances y logros que se han ido adquiriendo. Todo ello con el fin de reajustar y adaptar la intervención y a las necesidades que se vayan poniendo de manifiesto en cada momento.

Cuando nos referimos al espacio tenemos que tener en cuenta que las salas multisensoriales pretenden favorecer la apertura sensorial, y para ello tienen una serie de elementos que serán determinantes en el proceso de la estimulación temprana y que nos permitirán trabajar los objetivos marcados en cada caso. No pueden estar ni demasiado abarrotadas, ni demasiado vacías. Dee hecho se ha de lograr que el usuario tenga la iniciativa de querer descubrir ese mundo pasivo pero de forma autónoma. Se le tiene que dejar explorar por si mismo/a, y al mismo tiempo alentar a que descubra y establezca asociaciones (por ejemplo acción reacción).


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¿Castigar las malas notas?

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El final de curso ha llegado y con él las notas académicas de los estudiantes. Nos encontramos en pleno período de descanso después de un largo y duro curso escolar que comenzó en septiembre. Pero, ¿qué pasa cuando las notas no son todo lo buenas que se esperaba?

Algunas familias optan por castigar a sus hijos durante el verano como consecuencia de unas calificaciones finales que no eran las deseadas.

Y es que los adultos tendemos a pensar que castigando se va a conseguir que el niño o adolescente estudie más y por tanto se esfuerce también más el curso siguiente. Pero no siempre es así y, cuando lo es, no acaba de ser la manera más adecuada de concienciar al niño de los beneficios del estudio y de por qué debe implicarse y esforzarse más con las tareas escolares.

Por qué decimos esto 

Cuando se castiga a un niño o adolescente por malas notas más bien se está consiguiendo el efecto contrario: que el estudiante coja manía al estudio y se esfuerce aún menos siendo, por lo tanto, contraproducente el castigo.

Por otro lado, puede ser que el niño o adolescente sí estudie más y se vea aumentada su implicación en la escuela o instituto. Pero este esfuerzo se dará por miedo al castigo. Es decir, el estudiante no estará aprendiendo el significado verdadero del esfuerzo en el estudio.

Qué hacer entonces ante las malas calificaciones académicas

Ante las malas notas de tu hijo, primero debes mantener la calma y sobre todo no reñir al niño. Aunque cueste no enfadarse es imprescindible, ya que es súmamente importante depositar confianza en el menor para poder llegar al origen del problema. Siempre hay un motivo por el que el niño no logra alcanzar el éxito académico.

Estos motivos pueden ser varios y de diversa índole. Por ejemplo, podemos estar ante una dificultad de aprendizaje no detectada con anterioridad, desmotivación del menor ante lo académica, falta de interés del niño por el estudio y todo lo que esté relacionado, que el estudiante no esté pasando por un buen momento personal y emocional

Por todo esto y, sobretodo en aquellos casos en los que los resultados académicos no se correspondan con el esfuerzo del menor en los estudios, es importante poder ir descartando posibles causas.

Si necesitas asesoramiento sobre este tema o si sospechas que tu hijo/a puede tener alguna dificultad de aprendizaje que ahora no había estado presente, puedes ponerte en contacto con el equipo de profesionales de PsicoSabadell.

 

 Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Valoración psicoeducativa

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– ¿Las notas de tu hijo/a han bajado?
– ¿Crees que se esfuerza mucho pero no se ve reflejado en los resultados del cole?
– ¿Tiene dificultades de comprensión lectora o no consigue mejorar la velocidad en la lectura?
 
Aprovecha el mes de julio para hacer una valoración psicoeducativa y detectar posibles dificultades del aprendizaje.
 
Informáte en info@psicosabadell.com o en el 930247224 630649445.
 
Feliz verano desde PsicoSabadell
 

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Rutinas con los niños durante el verano

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Llega el periodo vacacional más extenso del año para los niños, el verano. Este periodo se caracteriza por la pérdida de la rutina establecida durante el curso escolar, ya sea porque hace mucho calor, no hay que madrugar tanto, pueden disfrutar de más tiempo de ocio o porque se pueden realizar actividades en familia.

Sin embargo, durante esta época del año es importante también seguir una serie de hábitos y mantener una rutina. Existen varias razones; en primer lugar, porque los niños necesitan organizar su día a día y no presentar incertidumbre sobre que haré hoy o que pasará. En segundo lugar, de ésta manera  evitaremos el aburrimiento y el sedentarismo y finalmente,  los tendremos ocupados tanto físicamente como mentalmente.

Por todo ello, es importante seguir una serie de pautas durante las vacaciones que pueden ser de interés para madres y padres:

Si los profesores le han encargado ejercicios o un cuaderno de refuerzos durante el verano deberemos considerar adaptar la zona de trabajo en casa, buscar un lugar donde no hayan estímulos distractores y que la temperatura sea adecuada. El mejor momento para trabajar es por la mañana porque están más motivados y más despejados.  El tiempo de realización de tareas escolares no debe ser superior a 45-50 minutos diarios.

No solo realizaremos actividades de refuerzo escolar, sino que incluiremos actividades más lúdicas de tipo manipulativo, manualidades, pinturas, juegos… en resumen cualquier tipo de actividad que fomente la creatividad, la imaginación, la autonomía personal y en definitiva que lo haga disfrutar mientras aprende.

Es una buena época para realizar actividades en familia para reforzar el vínculo como viajar, visitar lugares en la naturaleza, practicar ejercicio…

Finalmente, una buena opción para que los niños se entretengan es aprovechar el verano para que colaboren en las tareas domésticas.  Labores sencillas como doblar la ropa, hacer la cama o acompañar a comprar pueden convertirse en distracciones constructivas, además fomentamos su autonomía personal.

Así pues, en la medida de lo posible, es bueno establecer rutinas vacacionales y unos horarios estables además de asegurar su descanso y diversión.

Raquel Bello Porcel
Nº Col. 25124


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Nuevas tecnologías en el aula

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Estos días podemos leer la noticia de que, en el país vecino, en Francia, se ha prohibido el uso de teléfonos móviles en los colegios. Una de las causas, según estas noticias, es la adicción que los niños y adolescentes muestran hacia este aparato tecnológico. Este hecho nos debería hacer reflexionar sobre varios aspectos.

Por un lado, es necesario hacernos la pregunta de si los niños, que cada vez a edades más tempranas disponen de teléfono móvil, son los suficientemente responsables como para utilizar un móvil.

Por otro lado, otra de las dudas que surgen es si de verdad es necesario el uso del teléfono móvil en la escuela y, concretamente, en las aulas. Son muchos los defensores de introducir este instrumento como herramienta didáctica y sacarle el máximo partido. Los que defienden esta teoría lo hacen en cuanto que son conscientes de la realidad actual donde la tecnología va avanzando terreno en nuestro día a día a pasos agigantados. Casi sin darnos cuenta es casi imprescindible la tecnología en nuestra vida cotidiana.

Y llegados a este punto, también es importante hacerse la pregunta de qué hacer en aquellos casos en los que los niños o adolescentes estén “enganchados” a su móvil. ¿Qué es más importante aquí, darle visibilidad al móvil en la escuela, hacerlo agente directo del proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestros niños, o relegarlo a un segundo plano, a las horas de recreo, por ejemplo?

Está claro que encontrar el equilibrio entre una opción y otra a veces puede ser complicado. Pero la realidad es que las tecnologías en general y el teléfono móvil en particular cada vez están más presentes. Y sería un error eliminarlas del todo de la vida escolar. Hay que tener en cuenta que los niños de hoy en día son niños que han nacido en la era digital. Y no se les puede imponer una manera de enseñar que hace siglos que existe.

Las nuevas tecnologías permiten a los estudiantes más flexibilidad y manipulación en su aprendizaje, lo que favorece las experiencias de los niños y el aprender de manera más vivencial. Por ejemplo, existen aplicaciones que permiten a los niños ver como se forma una ecuación química. Aquello que cuesta tanto de ver con las explicaciones clásicas del profesor y la pizarra, hoy se nos permite verlo paso a paso, permitiendo al alumno comprender como se forman las ecuaciones desde el inicio hasta el fin.

Este es solo un ejemplo de aplicaciones, juegos, programas informáticos, etc. que favorecen el aprendizaje de los niños y adolescentes de hoy en día.

No obstante, el riesgo a que la adicción crezca con este tipo de actividades está ahí. Y por eso es importante educar a los menores en el uso responsable de las nuevas tecnologías. Explicarles qué son, para qué se utilizan, en qué nos pueden ser útiles y, sobre todo, cómo deben ser usadas y cuándo. Que sepan distinguir los espacios y los tiempos es muy importante, diferenciar entre la hora de recreo y las horas de clase. Deben aprender a ser responsables y autónomos, que por ellos mismos sean capaces de dejar el móvil de lado o apagarlo cuando están en el aula.

Siempre será mucho mejor educar a los niños desde pequeños en el uso responsable de las nuevas tecnologías que prohibirles su uso.

 

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109

 

 


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Poner límites sin limitar el desarrollo

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Todos los niños necesitan limites. De hecho cuando estamos en la barriga de la madre el propio útero limita un espacio en el cual nos sentimos recogidos y protegidos. Cuando los bebes nacen con prematuridad en el mismo hospital les colocan pequeños cojines envueltos a su alrededor para limitar su espacio y de esta manera proporcionarle una sensación de calma.

Los niños deben jugar, descubrir el mundo, ser curiosos, explorar, indagar… y es en este procesos de búsqueda que necesitan un mapa; unos padres que le muestren cual es el mejor camino para llegar a donde quieran ir.  Tenemos que tener en cuenta que los limites tienen que basarse en las necesidades del niño y no en las de los adultos. Frecuentemente cometemos el error de controlar en exceso las conductas de los niños precisamente porque a nosotros nos reconforta y tranquiliza saber en todo momento que hace y con quien está pero limitar no significar tener  un control excesivo u obsesivo de nuestros hijos.

Hay que tener claro que lo que hay que limitar es la conducta y no los sentimientos. Poner limites tiene que combinarse con mostrar afecto siempre y recordar decir a nuestros hijos donde pueden llegar y explicar el porque es una función básica de los padres. No podemos pensar que la escuela tiene que asumir esta responsabilidad, en todo caso la complementa.

Los niños no nos querrán menos porque les pongamos limites adecuados y con un objetivo claro.  De hecho, sentir que tienen una barrera que no pueden traspasar es fundamental para sentirse integrados en la sociedad a medida que crecen.

Está demostrado que tanto la ausencia de límites, como una educación excesivamente restrictiva genera dificultades en el comportamiento del niño / adolescente. Por este motivo es fundamental ser capaz de encontrar el equilibrio de un correcto establecimiento de límites y la muestra afectiva y comprensión que los más pequeños necesitan para desarrollarse de forma adecuada.

En PsicoSabadell disponemos de un equipo especializado para daros pautas educativas y talleres para padres que serán una guía en el proceso de la educación con vuestros hijos.

 

Raquel Bello
Nº Col 25124


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Control de esfínteres ¿cuando comenzamos?

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Ahora que se acerca el buen tiempo es el momento ideal para comenzar el control de esfínteres con los más pequeños de la casa. El motivo es bien sencillo: durante este período de aprendizaje es más que probable que al niño se le escape algún pipi o alguna caca y siempre es mejor que las condiciones ambientales sean cálidas para evitar que al mojarse sientan frío. Por lo tanto, las mejores épocas del año para iniciar este proceso son la primavera o el verano.

No obstante, existen otras condiciones que son más importantes y que hay que tener muy en cuenta a la hora de iniciar el control de esfínteres con cualquier niño. Así, aspectos como la edad o el desarrollo cognitivo del niño son básicos a la hora de decidir si se lleva a cabo este proceso o no.

Normalmente al rededor de los 2 años y medio se puede iniciar sin problemas el control de esfínteres, pero como hemos indicado, el momento evolutivo de cada niño será el que marcará el inicio del mismo. Así pues, hay niños que lo comienzan a los 2 años y medio y otros pueden iniciarlo antes o después de esta edad. Por lo tanto no tienes por qué preocuparte si tu hijo está a punto de cumplir los 3 años y aún utiliza pañal.

Por otro lado, es importante diferenciar entre el control diurno y el control nocturno. Mientras que hay niños que logran controlar sus esfínteres diurnos y nocturnos a la vez o casi a la vez, existen niños a los que les cuesta más el nocturno y requieren del uso de pañal por la noche durante un período de tiempo más largo. Pero finalmente consiguen controlarlo.

Cómo saber si el niño está preparado para abandonar los pañales

Es importante tener en cuenta el desarrollo evolutivo del niño, ya que no es muy lógico intentar iniciar el proceso de control de esfínteres si el niño no se expresa fácilmente de manera verbal o si su desarrollo motor no es adecuado, ya que este aprendizaje requiere de una cierta autonomia porque es el propio niño el que se debe dar cuenta de que tiene pipi o caca y debe ser capaz de quitarse y ponerse la ropa solo o con una mínima ayuda. Si esto no es así, no tiene mucho sentido forzar al niño, ya que el control de esfínteres estaría controlado por el adulto y no por el niño.

Si es cierto que al principio del proceso hay que recordarle de vez en cuando al niño que debe ir a hacer pipi o incluso acompañarlo al orinal, pero con mucha delicadeza y siendo acompañantes simplemente. Si el  niño no tiene pipi en ese momento y no quiere ir, mejor dejarlo y no obligarlo a estar sentado en el orinal hasta que salga.

Dicho esto, algunas señales claves que indican que un niño está preparado para abandonar los pañales son:

– El niño es consciente de lo que está pasando cada vez que hace pipi y caca y lo expresa verbalmente.

– Anuncia con antelación que tiene pipi o caca.

– Se siente mayor y quiere ir al baño como papá o mamá.

– Le molesta sentirse mojado o sucio después de haber hecho pipi o caca y pide que le cambien.

– Le molesta el pañal.

– El niño puede vestirse y desvestirse solo o con una mínima ayuda a la hora de ir al baño.

Cómo preparar al niño para el inicio del proceso de control de esfínteres

Primero de todo hay que explicarle que se ha hecho mayor y puede comenzar a ir al baño como hacen los mayores. A los niños les gusta sentirse mayores y ésto los motivará para iniciar el proceso.

También es importante explicarles que se hará sus necesidades encima alguna vez, pero que es completamente normal, que no pasará nada. Sobretodo hay que tener muy en cuenta este punto. No hay que reñir a un niño porque se le haya escapado. Forma parte del aprendizaje y riñéndole lo único que conseguimos es que se frustre y sienta miedo cada vez que tenga necesidad de ir al baño y no pueda controlarlo. Esto, a su vez, ralentiza el aprendizaje y provoca aversión, por lo que cada vez tendrá más dificultades para asumir el control de esfínteres.

Por otro lado, hay que dotarlos de confianza y siempre con una actitud positiva, felicitando cada pequeño logro para que se mantenga la motivación en el pequeño.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la ropa que usará el niño en este proceso. Se le facilitará mucho el trabajo si se opta por pantalos que sean cómodos, tipo chándal. De esta manera para ellos es más fácil acudir al orinal, ya que no dependen de nadie que tenga que bajarles el pantalón porque, por ejemplo, tiene botón y no son capaces de desabrocharlo. Esto muchas veces es motivo de escape y frustra al niño porque se da cuenta de que quiere ir al orinal pero hay algo que se lo impide.

Los cuentos ayudan a que el niño esté relajado mientras espera sentado en el orinal a que ocurra algo. Están distraídos y no sienten la presión, por lo que la tarea es más fácil.

Cuándo puede convertirse en problema

El control de esfínteres puede llegar a convertirse en problema si no se respeta el ritmo evolutivo del niño, si son los padres los que quieren que el niño abandone el pañal pero éste no ha mostrado ningún interés en ello. Ante esta situación, el niño no estará preparado y, como se ha comentado anteriormente, el control lo harán los padres, no el niño que es el protagonista de este aprendizaje y, por tanto, el que de verdad debe hacerlo.

Antes de acabar, recordaros que cada niño es diferente y que el control de esfínteres también es distinto según el niño. Así pues, si estás pensando en iniciar este bonito proceso con tu hijo y no tienes muy claro cómo comenzar, nuestro equipo de especialistas de PsicoSabadell puede proporcionarte herramientas y pautas para llevarlo a cabo con éxito.

 Tania Visiga
Num.Col. 1109

 


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La importancia de no regalar en exceso a los niños

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Estamos en unas fechas en las que si algo abunda estos días son los regalos para todos los miembros de la familia. Regalos de Papá Noel. Regalos de Caga-Tió. Regalos de Reyes. Todo el mundo regala a sus seres queridos, pero, sobre todo, los más regalados son los niños. Y al final la Navidad se convierte en un exceso de compras y de regalos. Y, en consecuencia, nos encontramos con una población infantil sobre regalada en muchos casos.

Los adultos tenemos la intención de satisfacer los deseos de los más pequeños porque los queremos y queremos verlos felices disfrutando de aquello que han pedido en la carta de los Reyes Magos o de Papá Noel.

Pero siendo realistas, no todo se puede tener en la vida y por eso es importante que los niños aprendan desde temprana edad estas pequeñas lecciones. Así aprender a frustrase les va a servir para superar otras crisis que irán sucediendo con el paso de los años.

Llegados a este punto, es importante hacer una reflexión: ¿son necesarios todos los juguetes que compramos a los niños para su desarrollo y/o para ocupar su tiempo libre? Al responder esta pregunta nos daremos cuenta de que no siempre son imprescindibles todos los artículos de la carta de los Reyes. Por lo tanto, se debe hacer una selección de aquellos que sean más asequibles para la economía familiar y que a la vez puedan aportar más ventajas educativas para el niño. Todo juguete, para ser un buen juguete, debería cumplir una función educativa, la que la familia escoja teniendo en cuenta al niño, ya que cada caso es diferente.

Por otro lado, todas las propuestas lúdicas que se le proporcione al niño donde éstos tengan que desarrollar su imaginación y creatividad serán una buena opción para regalar, ya que actualmente en el mercado encontramos todo tipo de juguetes de gran precisión y con todo lujo de detalles que no siempre son necesarios. Por ejemplo, los niños pueden jugar mucho más con una simple caja que con un castillo de plástico porque la primera opción le da mucha más libertad para crear juego (al tratarse de un material simple), lo que a su vez le ayudará en su desarrollo cognitivo.

Así pues, otra de las reflexiones que se deberían hacer antes de regalar a un niño consiste en preguntarse si aquel juguete cumple con las características necesarias para dejarle dar rienda suelta su imaginación y su capacidad creativa.

Por último, hay que recordar que el niño debe ser feliz consigo mismo, con sus logros, con su capacidad de no tener que depender de un adulto siempre y por tanto sentirse autónomo… En definitiva, el niño debe sentirse feliz con lo que hace y con lo que consigue por sí mismo. Y para ello el juego, con juguetes adecuados, es imprescindible.


Tania Visiga
Num.Col. 1109


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Señales de alerta de los trastornos del espectro autista

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El trastorno del espectro autista (TEA) está incluido en los trastornos del neurodesarrollo. Dentro de las manifestaciones clínicas del TEA podemos encontrar una gran variabilidad. Sin embargo, todas las personas con TEA comparten déficits en comunicación e interacción social y patrones repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses.

El diagnóstico de estos trastornos se realiza a través de la observación de los criterios clínicos que se recogen en los manuales diagnósticos DSM-V o ICD-10, no existiendo una prueba médica para confirmar el diagnóstico. No obstante, es necesario realizar una exploración detallada, aunque frecuentemente no se encuentran datos concluyentes sobre la existencia de trastornos neurológicos específicos.

Este trastorno se manifiesta desde edades muy tempranas, por lo que es necesario que los pediatras de Atención Primaria conozcan los síntomas y los instrumentos de cribado. Para un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), los síntomas deben estar presentes en el periodo de desarrollo temprano.

La manera más común de presentar síntomas es en el primer año de vida, tal y como fue descrito por Kanner. El segundo modo de aparición, llamado regresión en el desarrollo o regresión autística, se manifiesta por una pérdida en habilidades previamente adquiridas. La regresión entre niños con TEA puede ser definida generalmente como una pérdida de habilidades sociales, de comunicación y/o motoras antes de los 36 meses. Algunos padres relatan un desarrollo cercano a la normalidad, pero suele haber muestras de anormalidades en el desarrollo antes de la pérdida. La regresión raramente ocurre antes de los 12 meses, sucediendo normalmente entre el primer y segundo año de vida y en menor proporción entre el segundo y tercer año de vida. En el ultimo modo de aparición, el niño consigue avanzar a través de los diferentes hitos del desarrollo seguido de un parón en el mismo. Los niños de este grupo normalmente muestran retrasos ligeros en el desarrollo hasta aproximadamente los dos años, es entonces cuando experimentan un parón gradual y/o brusco en el desarrollo que restringe la adquisición de futuras habilidades. Estos niños pueden adquirir las habilidades de comunicación social más básicas; sin embargo, estas habilidades emergentes no se llegan a desarrollar en habilidades más avanzadas.

El TEA está presentes desde el nacimiento, aunque la edad en que los síntomas se hacen evidentes, varía de unos individuos a otros. En los casos típicos de autismo descritos por Kanner, sobre todo cuando había retraso en el desarrollo, los primeros signos eran evidentes en los dos primeros años de vida. Sin embargo, el reconocimiento de estos síntomas es más complicado cuando no existe déficit en el desarrollo cognitivo y no hay retrasos significativos en la adquisición del lenguaje. En estos casos la edad de detección es más tardía y suele coincidir con la entrada del niño al colegio, donde tiene que hacer frente a mayor cantidad de demandas sociales.

Indicadores tempranos

La detección de niños en riesgo en edades tempranas es fundamental para una derivación a programas de atención temprana que aseguren una intervención lo más pronta e intensiva posible. La gura del pediatra es fundamental en este cometido. Es, por ello, necesario conocer las señales de alerta e indicadores tempranos del TEA:

Inmediatas

  • No balbucea, no hace gestos (señalar, decir adiós con la mano) a los 12 meses
  • No dice palabras sencillas a los 18 meses
  • No dice frases espontáneas de dos palabras (no ecolálicas) a los 24 meses
  • Cualquier pérdida de habilidades del lenguaje o a nivel social a cualquier edad

Antes de los 12 meses

  • Poca frecuencia del uso de la mirada dirigida a personas
  • No muestra anticipación cuando va a ser cogido
  • Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras”
  • Falta de sonrisa social
  • Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses

Después de los 12 meses

  • Menor contacto ocular
  • No responde a su nombre
  • No señala para pedir algo.
  • No muestra objetos
  • Respuesta inusual ante estímulos auditivos
  • Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras”
  • No mira hacia donde otros señalan
  • Ausencia de imitación espontánea
  • Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto

Entre los 18-24 meses

  • No señala con el dedo para compartir un interés.
  • Dificultades para seguir la mirada del adulto.
  • No mirar hacia donde otros señalan
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos
  • Ausencia de juego simbólico
  • Falta de interés en otros niños o hermanos
  • No suele mostrar objetos
  • No responde cuando se le llama
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo
  • Antes usaba palabras, pero ahora no

Tomando estudios realizados sobre grabaciones familiares las características que parecen distinguir a los niños con autismo en el primer año de vida se sitúan en torno a las habilidades socio-comunicativas: una menor frecuencia de miradas a otras personas y una frecuencia menor de respuestas de orientación al escuchar su nombre. También podrían ser características de los niños con autismo la menor orientación a estímulos visuales novedosos, la aversión por el contacto físico o el llevarse cosas a la boca en exceso. Otras conductas observadas en niños con autismo y que también aparecen en niños con retraso en el desarrollo sin autismo son: la menor frecuencia de gestos convencionales y de miradas a objetos mostrados por otros, así́ como una mayor frecuencia de posturas inusuales y estereotipias motoras.

Conclusiones

La ausencia de una prueba médica específica para el diagnóstico de estos trastornos nos lleva a estar atentos como observadores de los distintos comportamientos  (señales de alerta, indicadores tempranos) que bien, por su peculiaridad o ausencia, se pueden dar en estos niños. No obstante, en este primer estadio es muy útil utilizar instrumentos de cribado, como, por ejemplo, el Modified Checklist for Autism in Toddlers (M-CHAT), que pese a no ser una herramienta de diagnóstico diferencial nos pueden dar una buena información de los niños en riesgo de TEA.

 

Raquel Bello
Núm. Col. 25124

Fuente:

Carrascón Carabantes C. Señales de Alerta en los trastornos del espectro autista. En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría. 2016. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2016 p-95-8


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