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Los delirios

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Un delirio se define como una creencia falsa sin ningún tipo de base lógica que una persona vive con rotunda convicción, siendo incapaz de desmontar esa idea a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario.

Los delirios no son una mala interpretación o una equivocación pasajera que podría definirse como una creencia irracional, sino que son síntomas patológicos que tienen causa en una enfermedad y se engloban dentro de trastornos psicológicos, como por ejemplo, la esquizofrenia, la manía, el trastorno bipolar o la depresión con síntomas psicóticos. La diferencia entre un delirio y una creencia firme, aunque a veces es difícil de realizar, recae en el grado de convicción con el que se mantiene dicha creencia a pesar de las pruebas claras en contra de ese argumento.

Detectar una idea delirante puede ser complejo para las personas cercanas a la persona que lo sufre, porque hasta que no se empieza a sospechar de la incongruencia de la idea y se reúnen evidencias que demuestran lo contrario, el argumento del delirio puede llegar a parecer una situación fácilmente creíble. Para identificar un delirio se debe valorar cuanto se ajusta a los siguientes criterios:

 · Se vive con absoluta veracidad

· Se mantiene de forma irrefutable

· No se modifica ante los hechos o la experiencia

· El contenido es a menudo fantástico o poco probable. En ocasiones extravagante, es decir son hechos inverosímiles y que no proceden de la vida corriente (por ejemplo, que controlen el pensamiento, creerse un ser divino, etc)

· Los conocidos no comparten la misma idea

· La creencia es una fuente importante de malestar

· El individuo ve como su vida se rige por esta idea, pensando o hablando de ello continuamente.

 

Tipos de delirios

· Delirio erotomaníaco: convicción delirante en el que la persona cree ser amada por otra persona.

· Delirio persecutorio: convicción delirante en el que la persona cree que conspiran en su contra, le espían, le engañan, lo siguen, lo quieren envenenar, le acosan, o se proponen que no consiga sus objetivos.

· Delirio de grandeza: convicción delirante en la que la persona cree que tiene una capacidad mayor de la que realmente tiene viéndose como alguien único y grandioso.

· Delirio celotípico: convicción delirante de que la pareja de la persona le es infiel.

· Delirio somático: convicción delirante de que la persona de que alguna parte de su cuerpo cambia de aspecto, forma o tamaño, e incluso que está enfermo.

· Delirio mixto: cuando aparece más de un tipo de delirio, sin predominar uno en exclusiva.

 

Tratamiento de los delirios

Como hemos mencionado anteriormente, los delirios habitualmente aparecen en el transcurso de trastornos psicológicos (consumo de sustancias/medicamentos, trastornos psicóticos, trastornos de personalidad, trastornos obsesivo-compulsivo, y trastornos depresivos, entre otros). Para su tratamiento se deberá estudiar con detalle la sintomatología del paciente y definir bien el origen de los delirios, con tal de aplicar un tratamiento adecuado a cada caso.  Para ello se necesitará de un tratamiento psicológico y, en ciertos casos, farmacológico.

Desde la perspectiva psicológica, el abordaje se centra en la modificación de las convicciones delirantes y las consecuencias emocionales y conductuales que interfieren en la vida de la persona.

Si reconoces alguna de las características mencionadas con anterioridad o conoces a alguien que pueda presentarlas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y desde nuestro centro de psicología y psiquiatría Psicosabadell te asesoraremos de la mejor forma posible.

 Por:  Marta Farré
Nº Col. 23.251


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La importancia del primer vínculo

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Los humanos establecemos vínculos constantemente con las personas que nos rodean. Con nuestra pareja, familiares, amistades, etc. Pero el vínculo más importante que creamos, es el primero de todos. Se le llama apego, y es el vínculo emocional que establecemos en edad temprana con nuestro cuidador primario, es decir con la madre, o la figura de referencia en nuestro cuidado.  

Los bebes nacen con conductas, como el balbuceo, las sonrisas, la necesidad de contacto, el llanto, etc., destinadas a generar respuestas en sus cuidadores para generar así el vínculo. Pero también poseen un comportamiento innato que les lleva a explorar cosas nuevas. Un apego seguro genera en los bebes un sentimiento de aceptación y de protección incondicional de sus cuidadores, proporcionándoles la seguridad emocional necesaria para el buen desarrollo de su personalidad y una base segura para explorar el mundo que les rodea. Por contra, la dificultad de acceso o la inacción de su cuidador, puede generar un estado de ansiedad o temor en los bebes.

El tipo de apego que adquirimos se suele mantener a lo largo de la vida, construyendo un modelo de personalidad propio con creencias y juicios sobre nosotros mismos y los demás que condicionan los vínculos y dinámicas que establecemos en nuestra vida y nuestras relaciones.

 

Tipos de apego

Los autores que han estudiado el apego, definen tres tipos:

  • Apego seguro: es aquel en el que el niño busca la protección y la seguridad del cuidador y recibe cuidado constantemente. El cuidador suele ser afectivo y está disponible constantemente a las necesidades del niño, lo que permite al niño desarrollar un concepto de sí mismo y de confianza positivos.

De mayores, las personas que tuvieron un apego seguro, suelen ser psicológicamente estables y construyen relaciones con los demás que tienden a ser más cálidas, estables y satisfactorias.

 

  • Apego evitativo: es aquel en el que el niño crece al lado de un cuidador inaccesible emocionalmente y que desatiende constantemente sus necesidades. El niño no adquiere el sentimiento de confianza hacía si mismo que le lleve a querer explorar.

De mayores, tienden a ser solitarios, muy racionales, reprimen sus emociones, y evitan cualquier situación que les angustie. También suelen aparecer sentimientos de inseguridad y abandono.

 

  • Apego ambivalente: es aquel en el que el niño recibe una respuesta incoherente del cuidador; quien dispone de pocas habilidades y se muestra contradictorio. En ocasiones es afectuoso, y en otros momentos ignora al niño, o incluso se enfada con él.

De mayores son personas excesivamente autocríticas e inseguras. Son dependientes y se muestran constantemente desconfiadas y con miedo a ser rechazadas, aunque lo camuflen bajo comportamientos controladores.

 

  • Apego desorganizado: es aquel en el que el niño recibe del cuidador respuestas que le generan miedo debido a que se dan situaciones caóticas, incontroladas y violentas. El cuidador muestra una conducta atemorizante hacía el niño, o atemorizada por lo que sucede. El niño percibe una ausencia total de control en su seguridad, protección y estima.

De mayores muestran una personalidad temerosa, evitativa y violenta. Trasladan los sentimientos reprimidos en el pasado al presente, interpretando las cosas como peligros que les hacen reaccionar de forma impulsiva, con tres tipos de conducta: se bloquean, huyen o pelean.

 

Desde nuestro centro de psicología consideramos esencial evaluar todos los aspectos que puedan estar contribuyendo al malestar del paciente, incluyendo sus vínculos más primarios y la forma en que ahora los construye. Por lo que, si identificas aspectos en tu caso de este estilo, no dudes en contactarnos y comenzar a realizar un abordaje integrador que te ayude a detectar y adquirir estrategias para mejorar tus habilidades personales y con los demás.

 

Por:   Marta Farré
Nº Col. 23.251


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Nomofobia: miedo a soltar el móvil

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Sin darnos cuenta la tecnología se ha instaurado en nuestras vidas como si un miembro más de nuestra familia se tratase. Cabe destacar las facilidades que ésta ha traído a nuestras vidas el estar conectados constantemente. Las noticias viajan a la velocidad de la luz, podemos hablar con quien sea a miles de kilómetros de distancia en cualquier momento, y podemos consultar lo que sea obteniendo resultados de forma inmediata, entre muchas otras cosas. Todo parecen beneficios, pero como todo… en exceso es nocivo.

La nomofobia es el nombre que se la ha dado el miedo irracional a salir de casa sin el móvil. El termino proviene del ingles “no-mobile-phone phobia” y consiste en un miedo irracional que se caracteriza por una sensación de ansiedad, con síntomas somáticos como taquicardia, dolor de cabeza o estomago, y pensamientos obsesivos por el hecho de nos estar conectados o localizables.

La nomofobia no esta tipificada aun como una enfermedad mental, pero es una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad y que pocos reconocen. Algunas de las conductas que puede experimentar una persona con nomofobia son:

  • Consultar un numero elevado de veces nuestro teléfono, incluso cuando no hay notificaciones pendientes.
  • Interactuar de forma excesiva con las personas a través del móvil para dejar de hacerlo cada vez más en persona.
  • Conectarse a internet para aliviar el malestar emocional.
  • Incapacidad de aguantar hacer uso o contestar un mensaje en situaciones en las que está prohibido el uso de los móviles.

La necesidad creciente que lleva a estas personas a hacer uso del móvil de forma irracional nace del refuerzo que genera cada mensaje recibido. Este se acompaña de estímulos luminosos y sonoros que generan en el cerebro curiosidad y placer por saber qué deparará esa notificación. Al final, mirar el móvil (aunque no haya notificación) se convierte en un automatismo de esta ecuación de refuerzo positivo.  

Esta dependencia no genera sólo refuerzo positivo sino que se acompaña de varia sintomatología negativa, como por ejemplo:

  • Dependencia y abstinencia: la persona se ve incapaz de consultar el móvil o quedarse sin batería lo que le genera ansiedad que se le hace difícil de soportar y puede llegar a generar malhumor e irritabilidad.
  • Excesiva dedicación: todas las funcionalidades de los móviles implican una dedicación excesiva en su uso, generando improductividad.
  • Obsesiones y distorsiones: la persona puede sentir la necesidad de usarlo u obsesionarse con el hecho de no poder usarlo; y además niega que tenga un problema con el uso que le da.
  • Aislamiento y conflictos con el entorno: la persona puede llegar a reducir sus contactos sociales e incluso tener problemas con los más cercanos por su adición.

Desde PsicoSabadell os podemos ayudar a detectar en que áreas de vuestra vida esta interfiriendo el uso del móvil y las nuevas tecnologías en general y facilitaros pautas específicas que os ayuden a trabajar esta dependencia para cambiar vuestros hábitos.

Por:   Marta Farré
Nº Col. 23.251

 


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