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Disgrafía

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Los seres humanos somos seres sociales. Es decir, tenemos la necesidad de comunicarnos con nuestros iguales. Estas comunicaciones pueden darse de diferentes formas. Uno de los ejemplos de comunicación más importante es la escrita.

Mediante la escritura podemos dar a conocer, informar, argumentar, dar nuestra opinión… Como podemos apreciar, hay múltiples formas de comunicarse a través de la escritura. Todas ellas son útiles y nos permiten conseguir nuestro objetivo, del que ya hemos hablado: comunicar. Pero ¿qué pasa si la escritura no es del todo correcta? ¿De qué manera puede ésta verse afectada?

Todas aquellas dificultades que se producen en el aprendizaje grafomotor de la escritura y que no están relacionadas con ninguna alteración neurológica recibe el nombre de disgrafía.

La disgrafía es, por lo tanto, la manifestación de dificultades a la hora de expresarse mediante la escritura en todas aquellas personas que no presentan ningún tipo de daño neurológico o afectaciones cognitivas y que, a su vez, su inteligencia se encuentra preservada.

Aunque la disgrafía es un trastorno poco conocido y muy amplio, aquí os facilitamos algunas informaciones para que os familiaricéis con ella.

Cómo podemos identificar dificultades grafomotoras

A grandes rasgos exponemos algunos de los signos que indican que pueden hacer sospechar que una persona presenta esta dificultad de escritura.

Así pues, uno de los ejemplos de dificultades grafomotoras las encontramos a la hora de intentar leer el escrito de la persona que sufre disgrafía. Es decir, la legibilidad se complica o incluso es casi imposible. Por otro lado, no hay una cierta regularidad en el tamaño de las letras y el espacio que ocupan, así como la distancia que separa unas letras de otras. Además, el hecho de que las palabras no estén alineadas o que el escrito tenga una apariencia movida (parece que las letras bailen en el folio), es otro indicativo de que puede haber dificultades grafomotoras.

Causa de la disgrafía

Como hemos comentado anteriormente, para poder hablar de disgrafía es necesario que no se dé a la misma vez que un trastorno neurológico. No obstante, a continuación, dejamos una lista de motivos que pueden dar lugar a las dificultades de escritura que presenta la disgrafía:

  • Problemas de tonicidad. Este aspecto es muy importante tanto a la hora de sujetar el lápiz como a la hora de escribir. Si el niño o el adulto no presentan una buena tonicidad, es posible que derive en dificultades motrices, las cuales a su vez complicaran la escritura.
  • Dificultades de motricidad fina. A veces, debido al retraso en el desarrollo de la motricidad fina, los niños presentan dificultades a la hora de escribir. Si se trabaja correctamente y a tiempo las mejoras se aprecian.
  • Problemas en la coordinación oculomanual. Al no darse una correcta coordinación entre el ojo y la mano pueden darse dificultades de escritura.
  • Dificultades espaciales. Suelen darse en personas que presentan dificultades a la hora de orientarse en el espacio.
  • Factores temperamentales y de personalidad. Aquellas personas con una personalidad más impulsiva realizan una escritura sin control.

Cómo actuar ante un caso de disgrafía

Cuando tenemos la sospecha de estar delante de un caso de disgrafía, lo más importante es acudir a un especialista, que será el que evalúe al niño o al adulto y determine si efectivamente se trata de esta dificultad.

Una vez diagnosticada la disgrafía, se deben comenzar sesiones de reeducación para trabajar este aspecto de la escritura y adaptarse a cada persona para poder ofrecerle un tratamiento individualizado y adaptado a sus necesidades.

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109


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Dislexia: qué es y cómo detectarla

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La dislexia hace referencia a todas aquellas dificultades de escritura y lectura que no son atribuibles a factores intelectuales, culturales, sociales, emocionales… Es decir, es un trastorno neurobiológico que se da en la persona cuando ésta tiene un cociente intelectual dentro de la normalidad y el ambiente que la envuelve también se entiende como normal.

Así pues, todas aquellas dificultades relacionadas con la escritura y la lectura que siguen el patrón comentado anteriormente, podrían deberse a un trastorno. Algunas de las señales que podrían indicar la presencia de dislexia son:

  • Escritura ilegible o poco legible.
  • Problemas de planificación en el papel a la hora de escribir.
  • Cambio en la secuencia de letras o números (escribir 63 en vez de 36, por ejemplo).
  • Poco sentido de la orientación espacial.
  • Pérdida de la línea de lectura o saltos en el texto a la hora de leer.
  • Vocabulario pobre para la edad.
  • Dificultad para relacionar los fonemas con sus grafemas correspondientes.
  • Inversión de letras (b/d) y números (6/9).
  • A veces omite el final de las palabras (sobre todo a la hora de leer).
  • Errores de lectura varios como consecuencia de una decodificación pobre de los fonemas.
  • Dificultades a la hora de realizar problemas matemáticos.

La lista de síntomas o señales de alerta en un caso de dislexia es muy amplia y por eso cabe indicar que cada caso es único y por tanto cada persona puede manifestar este trastorno de manera diferente. De aquí la importancia de una buena intervención personalizada.

En cuanto a la presencia de dicho trastorno, es importante tener en cuenta que existe una alta prevalencia en la población a nivel mundial. No obstante, hay casos en los que no se diagnostica o no se hace a tiempo, sino que es en la edad adulta cuando la persona es diagnosticada.

Por eso es muy importante estar atentos a posibles dificultades con la lectura y/o escritura y acudir a un especialista, el cual se encargará de hacer un estudio cognitivo del paciente y diagnosticar el trastorno en caso de que exista dislexia. Y es muy importante diagnosticarlo a tiempo porque la persona disléxica lo pasa realmente mal en el ámbito académico. Y es necesario saber que ante estos casos existen protocolos de actuación y de adaptación curricular para todas las etapas escolares, desde la educación infantil hasta la universidad. De esta manera se consigue que los alumnos con dislexia lleguen a los objetivos académicos mediante una educación adaptada a ellos. Por ejemplo, se podrían adaptar los exámenes para que, en vez de realizarlos de manera escrita, les evalúen oralmente. O, por el contrario, les concedan más tiempo en el desarrollo del examen para que puedan entender mejor el contenido de las preguntas.

Así pues, es importante y necesario diagnosticar cuanto antes la dislexia, y en la edad infantil, para poder comenzar a actuar y basar los aprendizajes en la oralidad y no tanto en la escritura y la lectura, acompañado de reeducaciones que ayudarán al niño a comprender mejor y familiarizarse con los fonemas y los grafemas, que son la base de la dislexia.

Tania Visiga Delgado
Num. Col. 1109


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La lateralidad y la influencia en el aprendizaje

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Diestro, zurdo, ambidiestro… ¿de verdad influye en el aprendizaje?

Pues la respuesta es , según los estudios realizados hasta la fecha.

La lateralidad se define como la preferencia de utilización de un lado del cuerpo frente al otro. De media, se define el patrón de lateralidad sobre los 5-6 años de edad. Éste término no es todo blanco o negro, sino que existe un gradiente de colores enmedio. Sin embargo vamos a centrarnos en las más generales.

Hablamos de lateralidad definida o consistente cuando la mano, el pie, el oído y el ojo que usamos para realizar las actividades del día a día es el derecho o el izquierdo.

Pero…¿ qué pasa cuando usa la mano derecha para coger las cosas, pero usa el pie izquierdo para chutar la pelota? En este caso estamos hablando de una lateralidad cruzada o no definida. 

¿Y si somos capaces de utilizar ambas manos o pies para realizar cualquier actividad? Entonces nos referimos a ser ambidiestros. 

¿Y que tiene que ver esto con el aprendizaje y el rendimiento escolar? Una mala definición de la lateralidad es crucial detectarla cuanto antes mejor, para poder corregirla y prevenir dificultades en la adquisición de los aprendizajes.

La inadecuada adquisición del esquema de tu propio cuerpo puede propiciar la aparición de dificultades en la lectura , la escritura, el cálculo o en el dibujo. Por lo tanto, si al niño/a le cuesta el doble que a los compañeros estás tareas, puede afectar también a su nivel de atención o concentración en clase y, de seguir así, puede verse desmotivado hacia ciertas asignaturas.

 

Papás y mamás, ¿cuando sería aconsejable acudir a un especialista?

Si vuestro hijo/a presenta las siguientes características:

– se cae con frecuencia, es de esos niños que siempre está en el suelo y que hasta con un pelo se caen.

– confunde muy habitualmente la derecha con la izquierda.

– reacciona de manera más lenta ante actividades manuales o deportivas.

– si usa la derecha para comer, usar unas tijeras pero la izquieda para chutar la pelota.

– tiene dificultades con las matemáticas: le cuesta automatizar los procesos para realizar sumas o restas.

– tiene dificultades en leer o escribir: es más lento que el resto de compañeros.

– cuando escribe, invierte algunas letras como si las miraramos a través de un espejo (por ejemplo, las “d”, “b”, las “p”, “q”) o algunos números (como el “6” o el “9”).

– tiene una letra demasiado grande o poco inteligible para el nivel al que está.

– puede que le guste poco hacer dibujos o puzzles.

 

¿Dónde debo acudir si mi hijo/a tiene estas características?

Es muy recomendable acudir a dos profesionales:

1. A un psicólogo infantil para determinar el perfil cognitivo del niño y descartar factores que puedan estar interfiriendo en el rendimiento académico.

2. A un optometrista para evaluar e intervenir mediante la terapia visual.

Por:   Jessica Arjona
Núm. Col.21919


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