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Alteraciones de la Identidad en el Trastorno Límite de la Personalidad

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El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es un trastorno mental severo observado entre el 2% y el 5.9% de la población. Diferentes estudios han agrupado la sintomatología del TLP en cuatro grupos: impulsividad elevada, desregulación emocional, disfuncionalidad interpersonal y alteraciones de identidad.

En cuanto al estudio de las alteraciones de la identidad, un gran número de estudios han hallado que las personas con TLP exhiben tres características clínicas asociadas a dicha patología. En concreto, las personas con TLP que presentan alteraciones de la identidad manifiestan dificultades en: 1) la construcción (cristalización) de la identidad2) el autoconcepto y auto coherenciay 3) la capacidad para mentalizar (p.e, empatía, cognición social).

En este contexto, diferentes estudios han hallado que las alteraciones de la identidad se asocian positivamente a otros síntomas del TLP tales como la disfunción interpersonal, la desregulación emocional y la impulsividad

En esta línea, cabe destacar que existen diferentes factores de riesgo que potencian la aparición de síntomas asociados a las alteraciones de la identidad. Concretamente, diferentes estudios han señalado dos factores de riesgo determinantes para las alteraciones de la identidad en personas con TLP: 1) los episodios traumáticos en la infancia (abuso sexual, abuso emocional, maltrato físico); y 2) la baja capacidad de mentalización

En especial, el impacto psicológico asociado a los episodios traumáticos en la infancia dificulta el desarrollo de la autocoherencia y el autoconcepto (p.e., integración de la identidad) en la adultez. Además, otros estudios sobre el tema han hallado que la presencia de episodios traumáticos en la infancia potencia la aparición de mecanismos de defensa desadaptativos que tienden a funcionar como factor de riesgo de las alteraciones de la identidad (p.e, desrealización, despersonalización, disociación). Además, dichos síntomas psicológicos dificultan la cristalización de la identidad debido a una sensación de “desconexión” y a la aparición de clínica ansiosa y depresiva

            Otro de los factores de riesgo de las alteraciones de identidad en las personas con TLP es la presencia de dificultades en la capacidad de mentalizar (función reflexiva). Concretamente, una baja capacidad de reflexión se asocia positivamente con dificultades en la construcción del sentido de la autocoherencia (comprensión de uno mismo). En esta línea, algunos estudios han indicado que una baja autocoherencia fomenta síntomas propios del TLP (sensación de vacío emocional y existencial, estado de ánimo depresivo, pensamiento dicotómico”bueno – malo”). Además, la no-autocoherencia interna se asocia a un bajo sentido del autoconcepto (construcción/cristalización de la identidad). Concretamente, algunos estudios sobre el tema han hallado que las personas con TLP tienden a presentar una búsqueda del autoconcepto presentando diferentes cambios de rol (p.e., cambios de vestimenta, cambio en orientación de género, orientación sexual fluctuante). 

En este contexto, a pesar de su importancia clínica, la investigación empírica sobre las alteraciones de la identidad en personas con TLP ha sido limitada. Particularmente, son cruciales más estudios centrados los factores de riesgo de las alteraciones de identidad en esta muestra. De igual manera, sería importante la impartición de diferentes intervenciones terapéuticas enfocadas a dicha patología. 

Dra. Sara Navarro
N. Col. 23565
Psicóloga General Sanitaria


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La indefensión aprendida

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Uno de los efectos secundarios que está dejando a muchos el COVID es una sensación de descontrol sobre nuestras vidas, de no saber cómo o cuándo recuperaremos la “antigua normalidad”. Se han perdido puestos de trabajo, el ocio y la libertad de muchas maneras. En muchas persones esto se está traduciendo en una indefensión aprendida.

La indefensión aprendida, termino acuñado por Seligman y colaboradores, es un estado psicológico que se produce frecuentemente cuando los acontecimientos son incontrolables. Se manifiesta cuando una persona comienza a sentir que es incapaz de modificar alguna situación, comportamiento o estado mediante sus conductas. Es decir, que nuestros actos no influyen en el resultado que obtenemos, ya que hagamos lo que hagamos nada sirve.

De esta manera, el simple hecho de pensar que nuestros actos no modificarán una situación concreta nos llevará a la larga a evitarla o a no enfrentarnos a la misma.

Una de las consecuencias de este tipo de problemática es una disminución de autoestima. Otro efecto por destacar es la motivación al cambio, que también queda gravemente afectada, quedando la voluntad de la persona subordinada a cualquier aspecto no generado por sí misma.

Un ejemplo de esto podría ser la búsqueda de trabajo en la actualidad. Si tras lo ocurrido te has quedado sin trabajo, llevas muchos meses buscando y no sale nada, es probable que tengas pensamientos de tipo desmotivador, sensación de estar perdiendo el tiempo y pocas esperanzas de obtener un resultado positivo. Esto puede llevarte a tener comportamientos que van en la dirección opuesta a la búsqueda y más dirigidos hacia la pasividad o la evitación de la situación.

Este es un ejemplo donde la indefensión ya se ha instaurado. Es un momento donde crees que no hay nada que hacer y donde el tener trabajo o no, se deja en manos del destino. Si te fijas, aunque es cierto que hayas llevado una búsqueda activa y que puede estar costando más de lo habitual, la pasividad no te ayudará a conseguir tu meta, si no que aún la alejará más. Quedarse en casa no es una buena opción.

Es aquí donde se deben desarrollar nuevas habilidades o herramientas que permitan seguir con la búsqueda, de otra manera, con otros recursos, en otros lugares. Sea como sea, hay que evitar la indefensión que no solo te deja inactivo, sino que además puede dar lugar a desarrollar una sintomatología depresiva o ansiosa, siendo aún más difícil llegar a conseguir de tus metas.

En caso de que os sintáis identificados con esta indefensión y estéis teniendo dificultades a la hora de gestionarla, os recomendamos que solicitéis ayuda profesional. En PsicoSabadell disponemos de un equipo de especialistas en psicología y psiquiatra a vuestra disposición para poder ayudaros.

Ainhoa Kake Cabeza
Psicóloga general sanitaria
Número de colegiada: 26140


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Se acercan las Navidades

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Son muchos los que ya están contando los días para comenzar las fiestas de Navidad, y eso que estas próximas fechas se avecinan tempestuosas (por todas las restricciones secundarias al Covid-19).

Es frecuente que con la llegada de las Navidades muchas personas perciban una inestabilidad emocional, que a veces se manifiesta con síntomas de ansiedad y de depresión. Y es que las fiestas navideñas suelen estar marcadas por la necesidad de sentirse arropado en familia, rodeado por los que más te quieren, y a los que más quieres, y de abundancia y una supuesta «felicidad» ligada al consumismo.

Pero cuando la percepción que uno tienes sobre los vínculos familiares, o la relaciones dentro del sistema, no coinciden con lo que los spots televisivos y campañas navideñas nos dicen, es cuando aparecen estos síntomas de tristeza, frustración, y enfado. Son muchos los que contrariamente, perciben sentimiento de soledad, y desamparo, de aquí su alta afectación emocional.

Uno de los aspectos más importantes a destacar para garantizar la salud emocional, consiste en no sobredimensionar lo que verdaderamente son estas fiestas. Unas fechas marcadas en el calendario, como cualquier otras. Por lo tanto, será fundamental vivirlas como un momento de descanso, y asueto, donde poder encontrar momentos de reencontrarnos con los familiares a los que nos sea posible visitar.

Si percibes que la gestión y el afrontamiento de estos días esta teniendo consecuencias emocionales, y notas síntomas ansioso-depresivos asociados a lo anteriormente expuesto, plantéate la posibilidad de hacer una intervención terapéutica, es decir, pedir ayuda psicológica y trabajar el origen de este malestar.


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Tratamiento farmacológico de la depresión mayor en niños y adolescentes

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En muchas ocasiones se requiere iniciar un tratamiento farmacológico para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes

El tratamiento farmacológico del Trastorno depresivo mayor en niños y adolescentes presenta una tasa de respuesta similar a la de los adultos (50-60%). 
Las investigaciones realizadas hasta el momento, han demostrado que la combinación de psicoterapia cognitivo conductual en combinación con antidepresivo, es la combinación más eficaz para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes.

Los antidepresivos fluoxetina, sertralina, escitalopram y citalopram han sido evaluados en estudios controlados. Todos han demostrado eficacia para el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes.  La vortioxetina es un fármaco relativamente nuevo que se plantea como alternativa terapéutica. Actualmente se encuentra en estudio para la población infantil, con resultados promisorios.

Estos fármacos mencionados suelen ser los más utilizados para el tratamiento de la depresión en esta población.Los antidepresivos tricíclicos también han demostrado eficacia, pero se desaconseja su utilización debido a los potenciales efectos adversos que pudieran ocasionar.

El mecanismo de acción de todos estos fármacos consiste en aumentar la neurotransmición serotoninérgica (vía de transmisión implicada en la génesis de la depresión), bloqueando la recaptación de serotonina e incrementando su liberación.

El tratamiento se debe iniciar con dosis bajas y se irá aumentando el fármaco de forma gradual, hasta alcanzar el rango terapéutico. Un vez lograda la mejoría de los síntomas se suele mantener el tratamiento durante 6 a 12 meses. Estos fármacos se suelen administrar en una sola dosis diaria, habitualmente por las mañanas.

Algunos de los efectos adversos más frecuentes del tratamiento farmacológico son molestias gastrointestinales (como nauseas, diarreas, estreñimiento, disminución del apetito), sudoración, acatisia (incapacidad para mantenerse quieto, que se acompaña de sensación de intranquilidad), dolores de cabeza, mareos, aumento del riesgo de hematomas. En adolescentes hay que considerar también la posibilidad de ocasionar disfunción a nivel sexual.

El Trastorno depresivo mayor causa afectación funcional en niños y adolescentes, pudiendo también acarrear consecuencias negativas para su futuro. Por tal motivo es importante realizar un adecuado diagnóstico e implementar un tratamiento eficaz. Como se ha explicado, existen diferentes estrategias terapéuticas, tanto psicoterapéuticas como psicofarmacológicas. La realización de un tratamiento integral y basado en la evidencia es clave para el éxito terapéutico y para la recuperación del paciente.

Dr. Mariano Adrian Bellina 
Nº Col. 47541
Médico Psiquiatra especialista en adultos e infanto-juvenil


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Cuando cambia el tiempo

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Con la llegada de la primavera o la mejora de tiempo, nuestro cuerpo se tiene que adaptar a las nuevas condiciones ambientales que esta estación trae consigo misma. Las fluctuaciones en la temperatura que se dan, así como el aumento de la intensidad de la luz pueden provocar episodios de desestabilización del estado del ánimo y una sensación de menor energía, conocidos con el nombre de astenia primaveral, que suele afectar aproximadamente a un 10% de la población adulta. Nuestro cuerpo viene de estar adaptado a las características típicas del invierno y a partir de ahora se ha de acostumbrar a un mayor consumo de energía, ya que al tener más horas de luz esto nos permite el desarrollar mayor número de actividades. 

El término astenia hace referencia a una sensación de agotamiento físico y mental constante, originado por la falta de energía física, que no remite tras unas horas de descanso. Se acompaña de falta de energía y motivación, fatiga, somnolencia diurna, irritabilidad, alteraciones en los patrones del sueño y de la alimentación, fallos en la atención y concentración, enlentecimiento motor y labilidad emocional. A veces puede coexistir con otros síntomas depresivos, pero no se debe confundir con una depresión, ya que esta condición no cumple categoría de diagnóstico. Las fluctuaciones en el estado del ánimo y en el nivel de energía son transitorias y trascurridos unos días, entre dos y tres semanas, el tiempo necesario para que nuestro cuerpo se adapte al nuevo uso horario y  a las horas de luz, la sintomatología remite. 

Las causas que originan esa sensación de agotamiento físico y mental no están claras. Se ha postulado que la exposición a más horas de sol, así como las oscilaciones de la temperatura producen alteraciones en los niveles en sangre de algunos neurotransmisores que están implicados en la regulación del estado del ánimo y del bienestar/felicidad, como son la serotonina y las endorfinas. La sensación de cansancio, debilidad y somnolencia pueden deberse a que la mayor exposición a la luz natural aumenta la liberación de melatonina y a que el aumento de temperatura produce una reducción de la presión sanguínea, implicando mayores consumos de energía.

Para intentar que la astenia primaveral nos afecte lo menos posible es muy importante seguir con un ritmo de vida equilibrado y organizado. Mantener una dieta equilibrada y un patrón de sueño organizado, hidratarse, realizar actividad física, evitar el consumo de sustancias tóxicas y de bebidas estimulantes. Si a pesar de seguir todas estas indicaciones persisten estos síntomas no dudes en contactar con los especialistas en salud mental de PsicoSabadell

Tamara Garrido
Nº Colegiado: 23711


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Aspectos clínicos de la depresión

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La característica común de los Trastornos Depresivos es la presencia de tristeza, sentimientos de vacío o irritabilidad, acompañado de cambios somáticos y cognitivos que afectan de forma significativa la capacidad de funcionamiento y adaptación de la persona.  

La persona puede describir sus sentimientos refiriendo que se encuentra deprimida, triste, desesperada, desanimada. Puede quejarse de no tener sentimientos, de llorar frecuentemente o de encontrarse ansiosa

En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser más irritable que triste. También en niños, una caída precipitada en el rendimiento escolar puede reflejar una concentración pobre asociada a la depresión.

Para las personas con cuadros de menor gravedad el funcionamiento en su vida diaria puede parecer normal, pero requiere un esfuerzo notablemente mayor.

En algunos casos, la persona puede no llegar a percibir sus sentimientos de tristeza, por lo que es muy importante la entrevista realizada por un profesional con experiencia en este trastorno, que pueda reconocer síntomas subyacentes que no afloran fácilmente. Hay que tener en cuenta no solo lo verbalizado por la persona, sino también la expresión facial y su comportamiento. Algunas personas refieren quejas somáticas (por ejemplo, dolores y molestias corporales) en lugar de sentimientos de tristeza. Muchas refieren o muestran mayor irritabilidad (por ejemplo, enojo persistente, tendencia a responder a los eventos con arrebatos de enojo o culpar a otros, también un exagerado sentido de frustración por asuntos menores). En algunas personas, hay una reducción significativa de los niveles anteriores de interés o deseo sexual.

Otros síntomas que pueden presentar, incluyen: Cambios en el apetito o el peso, el sueño y la actividad psicomotora; energía disminuida; sentimientos de inutilidad o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones; o pensamientos de muerte

La pérdida de interés o placer suele estar casi siempre presente. Suele estar afectado el disfrute en actividades que antes se consideraban placenteras. Los miembros de la familia a menudo notan el retiro social o el abandono de las aficiones placenteras.

La sensación de inutilidad o culpa asociada con un cuadro depresivo puede incluir evaluaciones negativas poco realistas, o preocupaciones y reflexiones culposas sobre fallas pasadas menores. A menudo las personas malinterpretan los eventos cotidianos y tienen un sentido exagerado de responsabilidad por eventos adversos.

El Trastorno depresivo mayorrepresenta la condición clásica en este grupo de trastornos. Se caracteriza por episodios de al menos 2 semanas de duración (aunque la mayoría de los episodios duran considerablemente más tiempo) que implican cambios claros en el afecto, la cognición y las funciones neurovegetativas. El trastorno suele ser recurrente en muchos casos. 

La cronificación de los síntomas depresivos aumenta sustancialmente la probabilidad de empeorar rasgos de personalidad subyacentes, de producir o empeorar síntomas de ansiedad y  también suele ser un factor de riesgo para el consumo de sustancias.

Muchas personas a las que posteriormente se les diagnostica un Trastorno bipolar, comienzan presentando uno o más episodios depresivos. Esto es más probable en individuos con un primer episodio depresivo en la adolescencia, y aquellos con una historia familiar de Trastorno bipolar

Otros trastornos con los que el Trastorno depresivo mayor coexiste con frecuencia son el Trastorno de pánico, Trastorno obsesivo-compulsivo, Anorexia nerviosa, Bulimia y Trastorno de personalidad límite.

La Distimia es una forma más crónica de depresión, que puede ser diagnosticada cuando la alteración del estado de ánimo continúa durante al menos 2 años en adultos o 1 año en niños.

El Duelo provocado por una pérdida puede provocar un gran sufrimiento, pero no suele provocar un episodio depresivo mayor. Cuando éstos ocurren juntos, los síntomas depresivos y el deterioro funcional tienden a ser más graves y el pronóstico es peor. El duelo que se relaciona de forma conjunta con la depresión, tiende a ocurrir en personas con vulnerabilidades a los Trastornos depresivos, y en estos casos, para la recuperación puede ser necesario realizar un tratamiento psicoterapéutico e incluso implementar tratamiento farmacológico antidepresivo.

El Trastorno disfórico premenstrual consiste en un Trastorno depresivo que comienza en algún momento posterior a la ovulación y remite pocos días antes de la menstruación. Suele tener un marcado impacto en el funcionamiento de la persona; por lo que es importante considerar un tratamiento.

En PsicoSabadell, disponemos de un médico especialista en Psiquiatría que valorará la idoneidad de prescribir un tratamiento farmacológico en aquellos casos que sea pertinente.

Psiquiatra
Dr. Mariano Bellina
Num. Col. 47541


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Trastornos alimentarios

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Cuando acaban las fiestas navideñas, son muchas las personas que empiezan a pensar en los excesos con la comida y buscan compensarlos con restricciones o hábitos poco saludables que a menudo les pueden llevar a sufrir un trastorno alimentario. 

¿Qué es un trastorno de la conducta alimentaria o «TCA»?

El trastorno la conducta alimentaria se define como la aparición de problemas graves de conducta en cuanto a los hábitos alimenticios y/o una preocupación excesiva sobre el peso. 

Tipos de trastornos alimentarios

Los trastornos más comunes son:

· Anorexia nerviosa:se caracteriza por la pérdida excesiva de peso debido a una restricción casi total de alimentos por un miedo excesivo e irracional a ganar peso. Otros síntomas característicos son la percepción de una imagen corporal distorsionada, miedo intenso a comer en presencia de otros, dietas bajas en hidratos de carbono y grasas, abuso de laxantes, la perdida de ciclos menstruales (amenorrea), o la alopecia en el cuero cabelludo y la aparición de vello corporal (lanugo) en lugares poco comunes (cara, hombros, espalda).

Se han definido dos tipos de anorexia:

  • Tipo restrictivo: la persona apenas come y realiza a menudo ejercicio excesivo. En este caso, no existen episodios de atracones y purgas posteriores (vomitos, laxantes, fármacos).
  • Tipo compulsivo/purgativo: la persona realiza episodios de atracones y purgas posteriores (vomitos, laxantes, fármacos, ejercicio en exceso).

· Bulimia nerviosa: se caracteriza por episodios de atracones que pueden ocurrir varias veces al día, en los que la persona se siente fuera de control y puede llegar a consumir grandes cantidades de alimentos con alto contenido en grasas e hidratos de carbono en un breve espacio de tiempo que hacen lo que hace que se sienta físicamente incomoda. Dichos atracones suelen aparecer como una formula para compensar estados emocionales negativos. También existe una preocupación por el peso, de tal modo que, una vez realizado el atracón, la persona recurre a las purgas (provocarse el vómito, uso de laxantes, fármacos) o conductas compensatorias (ayuno, ejercicio excesivo) para deshacerse lo antes posible de todo lo ingerido. 

· Trastorno por atracón: como en el caso de la bulimia, se caracteriza por episodios de atracones que pueden ocurrir varias veces al día, en los que la persona se siente fuera de control y puede llegar a consumir grandes cantidades de alimentos con alto contenido en grasas e hidratos de carbono en un breve espacio de tiempo lo que hace que se sienta físicamente incomoda. Dichos atracones suelen aparecer como una formula para compensar estados emocionales negativos. A diferencia de la bulimia, no existe una preocupación excesiva por el peso y, por lo tanto, la persona no siente la necesidad de contrarrestar los atracones empleando conductas compensatorias. Son casos en los que a menudo se diagnostica obesidad

Causas

Son muchas las causas psicosociales que pueden provocar la aparición de un trastorno de la conducta alimentaria, y es frecuente que los mismos vengan asociados a otro trastorno, como pueden ser los trastornos depresivos o ansiosos, y los trastornos de la personalidad.

Algunas de las principales causas son:

  • baja autoestima
  • sensación de falta de control
  • síntomas depresivos
  • síntomas ansiosos
  • trastornos de la personalidad
  • adiciones
  • relaciones familiares y de pareja problemáticas
  • história de acoso psicológico y/o abuso físico
  • presiones culturales sobre la belleza

Tratamiento

El tratamiento en casos de trastornos alimentarios se centra en enseñar al/la paciente a identificar y ser consciente de aquellos disparadores de malestar (autoestima, problemas, síntomas físicos, etc.) que le llevan a alterar su pautas alimentarias. 

Se debe realizar un análisis de las conductas desadaptativas que mantienen el problema, y brindar al/la paciente de nuevas habilidades que le permitan gestionar su malestar de forma adaptativa y desvinculada de su alimentación

En ocasiones, será necesario combinarlo con una pauta farmacológica que complemente la terapia psicológica y ayude al/la paciente a reducir la patología asociada al trastorno (depresión, ansiedad, etc.).

Si estas experimentando problemas con la comida o conoces a alguien que pueda padecer alguno de estos trastornos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y el equipo de profesionales de nuestro centro de psicología y psiquiatría PsicoSabadell te orientará y acompañará en tu tratamiento. 

Por:   Marta Farré
Nº Col. 23.251




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Cuando las Navidades no son tan felices

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Se acercan estas fechas señaladas y en muchas personas comienzan a desatarse sensaciones encontradas. Y es que, a pesar de los buenos deseos y propósitos que siempre manifestamos al llegar la Navidad, hay mucha gente que sufre cuando se acerca este periodo, puesto que le toca confrontarse con las dificultades familiares de  su entorno.  A veces son las ausencias de seres queridos, otras veces los problemas familiares y conflictos no resueltos, con los que toca confrontarse. Estas situaciones, unidas a la presión social que ejercen los medios de comunicación que constantemente nos venden familias perfectas y unidas donde todos muestran una felicidad desmesurada, hacen que se despierten sentimientos de tristeza y ansiedad al comprar esa imagen idílica con nuestros entornos más reales.

Lo mismo ocurre con los sentimientos de soledad, en aquellos que por cuestiones personales / laborales  en ocasiones no tienen con quien pasar los días más señalados, alimentando creencias irracionales de desvalorización y de cuestionamiento sobre uno mismo.

No debemos olvidar que estas fechas tienen un valor positivo por lo familiares y en muchas ocasiones sirven de pretexto para reunirse con gente con la que habitualmente no es tan fácil, pero tampoco se puede caer en el error de magnificar y sobredimensionar su significado, especialmente si termina convirtiéndose en algo dañino para nosotros.

Los consejos para afrontar esta situación lo mejor posible si te has sentido identificado/a con las lineas anteriores son:

1- Ten presente que la publicidad y el marketing realizan una labor intensa para mostrar un modelo idílico de familia que no siempre es real. Y siempre con la función consumista que subyace en estas fiestas.  El mensaje que reluce sutilmente tras esto es el siguiente: «Regala felicidad» / » Compra la felicidad»

2- La familia no solo son aquellas personas con las que compartes factores genéticos y grupo sanguíneo, también son todas esas personas que tu has elegido para acompañarte en tu vida y especialmente en el día a día, amigos, compañeros del trabajo, de tu lugar de estudio o con los que compartes aficiones… Puedes aprovechar la mayor disponibilidad horaria para quedar y encontrarte con esa gente que te hace sentir bien. Que al final es lo verdaderamente importante.

3 – Aprovecha los días festivos para realizar actividades que sean gratificantes, descansa, y cuídate y recarga las pilas para empezar el nuevo año con ganas e ilusión.

4- No magnifiques las fechas, al final los días señalados tienen un origen histórico y cultural, pero no se termina el mundo, y no dejan de ser un día más en el calendario como cualquier otro, por lo que no tener un plan específico tampoco tiene que afectarnos tanto.

5- Si te reúnes con personas o en grupo, intenta no polemizar y no entrar en debates que puedan generar conflictos. En ocasiones temas candentes y de actualidad pueden ser un detonante de discusiones y enfados. Optimiza los momentos de reunión y asueto, y no dejes que visiones contrarias los eclipsen. Intenta ir a pasar un buen rato.

6- Las Navidades no resuelven conflictos de familia, si anteriormente había tensiones entre vosotros, no creas que por estar en estas fechas esto se va a esfumar. Los problemas en las dinámicas familiares se tienen que trabajar en terapia y de manera conjunta.

7- Pon límites. En ocasiones es tan importante saber poner distancia como acercarse, porque a pesar de la imagen que los medios arrojan, no todas las relaciones familiares son sanas, y la toxicidad en este ámbito genera importantes problemáticas psicológicas y emocionales.

8- Los regalos son accesorios. No centres las relaciones o las muestras de cariño en los bienes materiales. Esta es la fórmula consumista que quieren imponernos y al final no deja de ser una forma de llenar el vacío o las carencias emocionales con aspectos materiales.

9- Comunícate de forma asertiva. Si algo no te gusta, tienes que poder expresarlo, recuerda hacerlo siempre de una manera adaptativa que ayude a la resolución de esa problemática, pero no olvides defender tus valores y creencias, haciendo un uso adecuado del lenguaje, desde el respeto y la educación.

10- Aprende a estar bien contigo mismo/a, este es el punto más importante. El bienestar con uno mismo es la esencia. No se puede caer en el error de pensar que la felicidad procede de factores externos, porque en realidad procede de como nos enfrentamos y con que actitud afrontamos dichos acontecimientos.

 


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Autismo y escuela

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El autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA) es, como su nombre bien indica, un trastorno neurobiológico del desarrollo. Los síntomas y signos de alerta comienzan ya en la primera infancia, es decir, en la etapa que comprende entre el nacimiento y los 3 años.

A pesar de que cuando oímos hablar de autismo nos viene a la cabeza la imagen de algún personaje de película realizando movimientos repetitivos y expresando frases imitadas o repetidas, con bajo coeficiente intelectual, tenemos que tener claro que hay muchos grados de autismo.

Y atendiendo a esos grados, podemos hablar de autismo de alto funcionamiento cuando hacemos referencia a aquellas personas que pueden llevar una vida totalmente normal y, en los niños, pueden estar escolarizados en una escuela ordinaria. No obstante, sus dificultades les obligaran a seguir un tratamiento psicológico y psicopedagógico para que su inclusión en el mundo social, el cual no entienden al cien por cien, les afecte lo menos posible.

¿Y en qué consiste el tratamiento de un alumno con TEA dentro de la escuela? Dependerá mucho de las características del niño, como en cualquier otro caso, así como del apoyo y trabajo que la familia realice desde casa. Pero a grandes rasgos, podemos decir que el psicopedagogo de la escuela llevará a cabo un trabajo paralelo de inclusión y adaptación al entorno escolar y académico y también será importante tratar todos aquellos aspectos relacionados con las emociones del alumno, puesto que son niños con los sentimientos muy a flor de piel y necesitarán apoyo en esta área.

Con inclusión y adaptación al entorno escolar y académico entendemos tanto la adaptación al espacio, a los compañeros, a los profesores y demás personal del centro educativo, así como la adaptación de aquellas materias en las que el alumno requiera de ayuda, en caso de que sea necesario. Una adaptación del currículum o un refuerzo más individualizo pueden ayudar al alumno a seguir las clases con total normalidad. Siempre siguiendo las necesidades individuales de cada uno, puesto que cada niño es diferente y, por tanto, nunca habrá dos casos iguales.

Este aspecto es muy importante puesto que son alumnos vulnerables los cuales a veces no acaban de entender las relaciones sociales y pueden malinterpretar comentarios de los compañeros o incluso sentirse excluidos o fuera de lugar, como si ellos no perteneciesen a esa escuela, a ese grupo de compañeros, etc.

Por otro lado, también es fundamental una buena comunicación entre la escuela y la familia. Esta comunicación está pensada para ayudar al alumno tanto en el entorno familiar como en el escolar, por eso es importante que se dé con asiduidad y cualquier cambio que experimente el niño a nivel familiar, el colegio deberá estar al día para poder trabajarlo también desde aquí, puesto que, al ser niños tan sensibles, seguramente les afectará en su día a día.

Así pues, la familia y la escuela tienen que trabajar unidas por el bien del alumno, para conseguir que sea un niño autónomo y pueda llevar una vida lo más normalizada posible.

Tania Visiga Delgado
Num.Col. 1109





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Se termina el verano

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Se termina el verano y en muchas ocasiones sentimos una alteración en nuestro estado de ánimo.
Algunos de los factores que suelen interferir son:

  • Las despedidas y la separación de seres queridos con los que nos hemos reunido
  • La confrontación con la vuelta a la rutina
  • La asunción de responsabilidades con el nuevo curso
  • La disminución de exposición lumínica (ya que los días vuelven a ser cada vez más cortos)
  • Vuelta a la normalidad de nuestras rutinas alteradas durante el verano (tanto los horarios de comidas, como las horas de sueño)
  • La tendencia anticipatoria de lo que nos espera en el nuevo curso y las presiones y objetivos marcados, que siempre son un foco de presión (impuesta o autoimpuesta)

Cuando aparecen los síntomas secundarios a todos estos cambios o aspectos, y se mantienen durante más de dos semanas es cuando hablamos de depresión postvacacional. En líneas generales consiste en un desánimo general y una afectación con síntomas ansioso-depresivos, ligados especialmente al trabajo y al hecho de pensar en retomar nuestra vida laboral tras las vacaciones.

Las consecuencias de este trastorno no son graves y tampoco suele durar mucho en el tiempo, ya que el organismo termina por adaptarse. Pero en el caso de aquellos pacientes que ya tengan cierta tendencia a la alteración emocional es importante supervisar como afrontan este cambio para que no de lugar a una recaída o derive en una depresión mayor.

Para que esto no suceda os dejamos algunas de las pautas que pueden contribuir a que la vuelta al trabajo sea más liviana:
– Un buen planteamiento del primer día: No magnificar lo que representa el inicio, si no más bien darle un enfoque opuesto. Es decir, centrarnos en los aspectos positivos como por ejemplo volver a ver a los compañeros, pensar en la energía que tenemos ahora en comparación con el previo a las vacaciones, marcarnos nuevos objetivos que nos motiven, buscar nuevos alicientes…
– Tomártelo con calma: se consciente de que a todo el mundo en tu entorno laboral le estará ocurriendo lo mismo, y que por tanto no te debes de presionar por ello si no más bien procurar que la vuelta sea progresiva en cuanto a los niveles de exigencia y también a los objetivos que te marques. Organizarte de una manera minuciosa, darte tiempo y especialmente baja las expectativas iniciales.
-Intenta normalizar: Retomar los hábitos saludables y rutinas que seguramente habían desaparecido durante el periodo vacacional puede ser una gran ayuda. Además de ser fundamental para organizar de nuevo nuestros ritmos circadianos (nuestro reloj biológico), te ayudará a no tener tanto tiempo para pensar en lo que se ha terminado. Logrando mayor focalización en las novedades y aspectos positivos del día a día.

-Mantén el autocuidado personal: si añoras tanto los hábitos de descanso, puede ser que durante el curso estés sometido/a a mucho estrés, y esta afectación puede ser un indicador de ello, ya que tu curso sabe al ritmo frenético al que nuevamente lo vas a volver a someter, por eso buscar momentos de descanso y desconexión (adaptándolos siempre a las obligaciones del día a día) y bajar el nivel de exigencia, puede ayudarte a mejorar en tus hábitos y promover otras fórmulas de funcionamiento más saludables y con ello un mejor estado de ánimo.

 


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