La importancia del silencio

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La importancia del silencio

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Son pocas las veces que nos permitimos parar y disfrutar de momentos de calma, tanto interior como exterior. La actividad frenética y el ruido se asocian con diversión, mientras que el silencio se vincula con algo incómodo y/o aburrido. Seguro que muchas veces hemos hecho uso de ese “silencio incómodo” que tanto se habla y/o lo hemos intentado evitar, como si fuera algo desagradable.

El silencio es una herramienta muy poderosa que escasea en nuestro día a día, es bienestar personal. Son muchos los beneficios que se asocian con él y con buscar momentos para estar con uno mismo. Entre ellos se encuentra el que permite reducir los niveles de estrés, relajar el cerebro y el cuerpo, mejorar las funciones cognitivas, atención y concentración, favorece el sistema inmune, etc. Conectar con el silencio implica conectar con nosotros mismos, permitiéndonos tomar consciencia de los que nos sucede internamente, cómo estamos a nivel anímico, escuchar nuestro cuerpo e interpretar las señales que nos manda. Nos obstante, desconectarnos del ruido exterior para conectar con ese mundo interno a veces da miedo y aparecen emociones, sensaciones, pensamientos, recuerdos que generan malestar. Este vacío que a veces aparece es lo que nos lleva a evitar entrar en contacto con nuestro mundo interior o incluso que cuando aparece lo llenemos con ruido (música, televisión, preocupaciones, etc.).

Actividades como la meditación y el mindfulness nos permiten un acercamiento progresivo a conectar con nosotros mismos y a escucharnos. Además, una buena organización diaria que permita limitar el número de obligaciones y tareas, así como un tiempo personal son herramientas también muy útiles.

Días con un sinfín de obligaciones, agendas repletas de eventos, actividades y citas médicas…Salir de casa y ponernos auriculares para escuchar música, poner la televisión de fondo mientras realizamos alguna actividad, etc. Estas y otras muchas más son algunas de las características de nuestro día a día o acciones que llevamos a cabo continuamente y es que nos hemos acostumbrado a vivir rodeados constantemente de ruido, ya no sólo ruido físico, sino también ruido mental. Nos pasamos el día ocupando nuestra mente con preocupaciones, pensamientos, planes, etc., la mayoría de veces inconscientemente, alejándonos de nosotros mismos. Esta forma de vivir y este exceso continuado de ruido puede llegar a convertirse en un riesgo para nuestra salud, tanto física como mental, de hecho, es uno de los principales generadores de estrés, ansiedad y problemas de sueño.

Cuando uno no es capaz de poder exponerse a ese silencio también puede significar que tenemos miedo a ese mundo interno, ya sea por vivencias traumáticas o conflictos internos no resueltos. Que en ocasiones también pueden estar en la base de nuestra inestabilidad anímica.
En estos casos es aconsejable pedir ayuda profesional para resolver esa problemática y vivir en calma interna.

Tamara Garrido 
Nº Col. 23711
Psicóloga General Sanitaria


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