La autonomía en los niños

  • 0

La autonomía en los niños

Tags : 

Cuando se habla de autonomía se hace referencia a la capacidad del ser humano para desarrollar actividades y/o acciones donde éste sea el único agente que tiene el control sobre dichas acciones y, por lo tanto, es él quien las dirige de la manera que cree más oportuna.

La autonomía, no obstante, es un proceso que se va adquiriendo poco a poco desde que nacemos mediante la educación que recibimos. Por lo tanto, dependiendo del patrón educativo que ejerzan nuestros padres sobre nosotros, adquiriremos un tipo de autonomía u otro. Esto es, seremos más o menos dependiente en función de cómo nos hayamos ido educando.

Por qué es importante fomentar la autonomía

Es esencial ir adquiriendo autonomía desde la más tierna infancia por diversos motivos:

  • Resolución de problemas. Es importante que el niño aprenda a solucionar sus propios problemas de manera autónoma y sin la ayuda de un adulto. De esta manera se busca que nunca tengan que recurrir a la figura materna o paterna para que sean ellos quienes hagan el trabajo y les facilite la existencia.
  • Aprender a valerse por sí mismos. No existe mayor satisfacción que el saberse capaz de realizar determinadas acciones sin depender de otra persona. Esto hace aumentar la autoestima de toda persona que, a su vez, conlleva a un óptimo estado emocional, que sería la base para la estabilidad de cualquier ser humano.
  • Marcar límites. Los niños necesitan límites y necesitan que sus padres les indiquen esos límites y las consecuencias de traspasar dichos límites, los cuales les proporcionan tranquilidad en su desarrollo.

Qué pasa cuando esta autonomía es inexistente o está poco instaurada en el niño

Si siempre se hace los trabajos por el niño, si no se le deja que se enfrente a sus problemas por sí mismo y solucionarlos él solo, cuando este niño sea adulto no sabrá cómo superar situaciones de la vida cotidiana en las que es necesario actuar de manera rápida y ágil. En otras palabras, no estará preparado para una vida adulta saludable. No se pueden evitar los problemas futuros que tenga el niño cuando sea adulto, pero se le pueden proporcionar herramientas y se le puede entrenar para que no le cojan desprevenido y, por lo tanto, le sea más fácil superar cualquier obstáculo. María Montessori, gran pedagoga italiana del siglo XX, decía que cualquier ayuda innecesaria que se le proporcionara al niño sería un impedimento para su desarrollo.

Además, cuando un niño es dependiente de un adulto o poco autónomo llegará a la edad adulta con una serie de dificultades, entre ellas:

  • Niveles elevados de frustración. Acostumbrado a que siempre solucionen sus problemas, no tendrá las herramientas necesarias para enfrentarse por su cuenta a la vida adulta, lo que le provocará elevados niveles de frustración al no sentirse capaz de valerse por sí mismo.
  • Baja autoestimas. Al ser consciente de que depende de otros para realizar sus tareas diarias, el niño o adulto dependiente tendrá una baja autoestima.

Cómo favorecer la autonomía en los más pequeños

Para favorecer la autonomía del adulto es imprescindible que el adulto adopte el papel de guía en los aprendizajes del niño. Es decir, haciéndole saber que el adulto está con él y lo acompaña, pero dejándolo libre para que sea el propio niño el que desarrolla las capacidades necesarias para superar sus dificultades.

Un ejemplo muy básico sería, por ejemplo, el de un niño que de repente cae mientras está jugando feliz y tranquilo. ¿Qué pasa en ese momento? El adulto que está ahí, observando lo que hace el niño, tiende a correr para ir en su búsqueda y cogerlo del suelo. Esta acción no está mal teniendo en cuenta que al adulto no le gusta que su niño caiga al suelo y se haga daño, pero pequeñas acciones como estas inhabilitan al niño, lo anulan. En ese momento el niño piensa que él por sí mismo no puede levantarse y ha venido el adulto a recogerlo… ¡Menos mal que estaba el padre, madre o cualquier otro adulto cerca! El mensaje que se le debería dar es el de que estás ahí con él, lo acompañas, sabes que se ha caído y posiblemente se haya hecho daño, lo entiendes y empatizas con él, pero a la vez debes animarlo y empoderarlo para que sea capaz por sí mismo de levantarse. Y esto no quiere decir que no se pueda coger al niño, sino que, por ejemple, se le puede dar una mano y ayudarlo, lo cual será mejor que levantarlo directamente sin darle la oportunidad de hacerlo por sí mismo.

 

Tania Visiga Delgado
Num. Col. 1109


Leave a Reply

Video Virtual

Visita Virtual YouTube play